es la primera vez que hago ñoquis en un mundo donde no existe mi abuela y no puedo llamarla para preguntarle la receta aunque en realidad me la sepa y sea solo para escucharla darme un consejo
FELIZ 9 DE JULIO AGUANTE ARGENTINA Y Q LA CHUPE MILEI, ISRAEL, LOS YANKEES QUE DESINFORMAN, LA CIA Y LOS EUROPEOS SER ARGENTINO ES LO MAS LINDO DEL MUNDO Y LA UNICA BANDERA QUE DEBE FLAMEAR ES LA NUESTRA
no puedo dejar de escuchar a los redondos crack crack el hueso al final luzbelito sabe que ya sufriste cosas mejores que estas sobrio no te puedo ni hablar no se entiende el menú pero la salsa abunda te voy a atornillar me llama nene doctor pasó de moda el golfo jijiji
fijate lo importante que sera el lenguaje traficado en los discursos de milei y su eco en la subjetividad masculina promedio que su combustion con el machismo existente hace que el tio de la niña asesinada se pregunte por Lali Esposito antes que por el asesino de su sobrina
Los policías son tipos. La justicia son tipos. Los asesinos son tipos. Los entregadores son tipos. Los barrabravas son tipos. Los pedófilos son tipos. En la machósfera están los tipos. Los periodistas amarillistas son tipos. Los q sobreactúan venganza son tipos. Las víctimas son:
Quien no se reconoce como parte de un tejido social difícilmente entienda la importancia de la educación pública de calidad para todos. Tampoco podrá ver que en el destino de los demás se juega, inevitablemente, el propio.
Año 1997. Tenían impunidad y se paseaban en los medios.
El comisario Etchecolatz, que había torturado a Bravo, lo chicanea en vivo. ESTABA LIBRE.
19 años después, fue el autor intelectual de la desaparición de Jorge Julio López.
Cuando te pidan historia, mostrales ESTA.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchos pañuelos. Envueltos en los cuellos, estampados en las remeras o pintados en el asfalto. Son para no olvidar que hubo un grupo de mujeres argentinas que se plantaron de pecho frente a una banda de asesinos y, caminando en círculos con un pañuelo en sus cabezas, los derrotaron.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas columnas organizadas de gente con pecheras de su agrupación. Son para recordar que la política le pertenece al pueblo y que este nunca más va a aceptar que se la arrebaten o se la prohíban.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver las caras de los desaparecidos. Son para sentir, aunque no los hayamos conocido, el dolor de su ausencia. Porque se acerca el momento de que nuestras generaciones, las que no vivimos la dictadura, vamos a tener que hacernos cargo de encabezar esas banderas.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas familias y grupos de amigos. Es para recordar que lo primero que la dictadura intentó cortar son los lazos sociales para instalar el individualismo extremo y el sálvese quien pueda. Y nosotros sabemos que nos salvamos entre nosotros, todos juntos como comunidad.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas banderas argentinas. Son para que infles el pecho porque vivís en un país que se hizo cargo de su historia y condenó, con su justicia civil y sin necesidad de tribunales internacionales o cortes militares de los vencedores, a los responsables de su propia herida nacional.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas veces el número 30.000. Es para recordarles a los soretes que le andan cuestionando la cifra a las familias de las víctimas, que lo que tienen que hacer es preguntarles a los asesinos, esos que saben bien a cuantos argentinos mataron y siguen ocultando la ubicación de sus restos.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas consignas contra el Gobierno. Son para entender que la represión de los 70´ fue la forma de instalar un programa económico basado en principios muy similares a los que buscan imponer los que están ahora, que también lo hacen, en menor escala, con represión.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas intervenciones artísticas. Son para homenajear a aquellos que desafiaron con su arte al sentido común establecido por la dictadura y enfrentaron, por eso, la desaparición o el exilio.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver a muchos periodistas cubriendo. Es para enterrar para siempre el silencio obligatorio impuesto desde el poder y para reivindicar la libertad de expresión como un valor esencial para el funcionamiento de la democracia.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ver muchas veces las palabras “Nunca Más”. Son para entender que, más allá de lo desesperanzadora que puede ser la coyuntura, tenemos un consenso amplio e inquebrantable como país que no van a poder torcer los que apenas se animan a provocar.
Hoy, cuando estés marchando, también vas a ver algo de tristeza. Es porque cada historia contiene un dolor desgarrador. Pero también vas a ver determinación, porque todavía falta mucho. Faltan 350 nietos con identidades falsas que no pudieron ser restituidas, faltan represores que están prófugos, faltan los juicios a los cómplices civiles.
Ya sea que marches hacia Plaza de Mayo, hacia Tribunales Federales en Córdoba, hacia el Monumento a la Bandera de Rosario, hacia la Casa de Gobierno de Mendoza, hacia la Plaza Independencia de San Miguel de Tucumán, o hacia cualquiera de los cientos de puntos de destino por todo el país.
Hoy, cuando estés marchando, vas a ser parte de la historia grande de este país. Esa historia que a 50 años del horror, nos sigue hablando de amor.