Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste… No sé si te quería.
O tal vez nos quisimos demasiado hasta destruirnos.
Me gustaría decirte al oído que estoy hasta el cuello de amor por ti. Ya lo sabe la lluvia y las aves de mi ventana y mi calle solitaria, y lo digo quedito y lo canto cuando tomo un baño y lo grito en el parque y, lo siento en el alma.
cuando observamos las cosas al cabo de un tiempo o desde una perspectiva diferente,algo q creíamos absurdamente esplendoroso y absoluto,algo por lo q renunciaríamos a todo para conseguirlo,se vuelve sorprendentemente desvaído.Y entonces te preguntas q demonios veían tus ojos.
Mi regalo de navidad es darle mi ausencia a aquellas personas que no desean tenerme en sus vida, brindar mi silencio a quienes no están dispuestos a escucharme, y dejar de buscar a quienes no quieren ser encontrados. Decido reservar mi amor para aquellos que valoren mi presencia