Odio hablar tanto cuando algo me importa, odio esa sensación de pensar que estoy diciendo cosas que no debería, cosas que me dejan vulnerable, odio la sensación de pensar que estoy siendo demasiado, demasiado sensible, demasiado intenso, solo demasiado.
Es terrible pasar de contarle todo a alguien a no saber que pasa con su vida, tipo, el ver alguna cosa o que ocurra algún evento en tu día a día y no poder correr a compartirlo con esa persona, pero también, creo que lo peor de todo es perder la costumbre.
Supongo que por eso es doloroso cuando no es mutuo el interés o no siento que haya la misma intensidad, yo quiero salir, quiero hacer cosas, quiero traerte de un lado a otro y ni siquiera parece pasarte por la cabeza un momento.
Siempre pienso en lo triste que es obligar a alguien a quererte, o no obligarlo, pero pedirle atención que simplemente no nace darte. Aprecio cuando la gente quiere pasar tiempo conmigo o me pide que hagamos algo juntos.
Es curioso por qué suelo ser el tipo de persona que le dice a alguien más que llorar está bien y mostrarse triste por algo es normal, pero no sea yo por que prefiero un balazo antes de dejarme ver vulnerable frente a alguien más y es irónico.
A veces simplemente odio como mi cerebro se queda atorado en un compromiso, parece que una vez hay algo a lo que tengo que asistir, me quedo en modo espera, no puedo hacer nada más, por que a cierta hora tengo que hacer cierta cosa y por alguna razón, SIENTO QUE NO PODRÉ HACERLO.
@mielmecanica Sab, pásame el hdmi que me voy a proyectar, creo que lo peor es darse cuenta de que sigues conociendo a esa persona o por lo menos tienes en tu cabeza las memorias de cosas que solía hacer o decir y piensas como sería si hubiera resultado de otra manera.
A veces no me alejo porque ya no quiera estar, me alejo porque siento que ya no hay un lugar para mí, y creo que llevo mucho tiempo confundiendo el sentirme excluido con irme por completo del lado de alguien.