Hay incontables maneras para dañarnos, pero una muy devastadora es invertir todos nuestros pensamientos en creer que no somos lo suficientemente buenos
Dejé de esforzarme por gente que no lo hacía por mí y wey, una PAZ! Me apoyas, te apoyo, me escribes, te contesto, te alejas, te dejo ir y ¡Todo sin rencor! si me lo preguntas… deliciosa la reciprocidad.
Estoy HARTA de sentir que soy severa por establecer límites y sentir culpa después. Que debería ser más dulce y no tomarme las cosas personales cuando literalmente afectan directamente a mi persona.
Si les contara las veces que me preguntan si “sigo con chiwi”, wey, se los juro desde hace 6 años y meses, absolutamente todos los días no hace nada más que hacerme sentir la mujer más amada. ¡Perdón por no presumirlo más ok!
Mi parte favorita de una relación es cuando empiezan a contarse anécdotas de la infancia. De pronto ya sabes por qué se quebró el tobillo, de dónde salió la cicatriz en la ceja y los chistes familiares. Ese nivel de confianza es simplemente hermoso.
Nadie te ama más que tú cuando eliges dormir temprano, comer tu comida favorita, cuidar tu mente, mantenerte activo, ir al gimnasio e intentar cosas nuevas.
Cada vez que tengo que pagar mis facturas y responsabilidades, doy gracias a Dios por permitirme cumplir un mes más. Se los juro, ese dinero nunca ha faltado. Incluso cuando estoy en cero, Dios siempre me envía la forma de resolverlo. El verdadero agradecimiento es poder cumplir