Me parece linda la idea de construir algo con alguien: crecer juntos, admirarse incluso conociendo los defectos y errores del otro, y aun así elegir mejorar y evolucionar de la mano. Porque, al final, de eso se trata.
No somos ni seremos, y ya lo entendí. Pero hubo un tiempo en el que sí fuimos. Fuimos esos que coincidieron sin buscarse y que se hicieron bien en un momento equivocado. Fuimos la manera más bonita y más difícil en la que la vida me recordó que no siempre se puede tener todo.