Me pongo a pensar en la suerte de esos pibes de 13 o 14 años, que por la muerte del Indio se van a acercar a la discografía de Los Redondos. Les espera un mundo de canciones maravillosas. Yo estuve en ese mismo lugar y mi vida cambió para siempre.
El indio y los redondos no van a tener jamás explicación. Porque es el mate con mamá, la juntada con amigos, el abrazo de tu viejo o la buena noticia en el estudio o laburo.
Es un conjunto de todo eso y vamos a llevarlo eternamente en nosotros.
me alucina lo que me despierta la música, empezando por ser una suerte de sostén simbólico cuando no encuentro o no me animo a decir palabras para describir lo que siento.
estoy sola en una cabaña en córdoba, escuchando los piojos y tomando mates mientras miro las montañas, por más temporal que sea podría jurar por un instante que así se siente ser feliz