Estás leyendo una novela y de golpe un personaje, sin quizás pretenderlo, describe el pecado original : “ Cuanto mayor me hago, más convencido estoy de que todo el dolor que ha habido en el mundo es culpa de todos los que hemos vivido en él. Quizá no directamente ni del todo, pero me temo que el dolor del mundo es un poco responsabilidad de todos.”
Tremenda paradoja. El mismo día el mundo contempla, fascinado, los logros de los que es capaz el ser humano, y es espectador horrorizado de los descalabros que provoca.
EL BANQUETE
La mesa está llena.
Se sirven manjares exquisitos:
la paz, el pan,
la palabra
de amor
de acogida
de justicia
de perdón
Nadie queda fuera,
que si no la fiesta no sería tal.
Los comensales disfrutan
del momento,
y al dedicarse tiempo
unos a otros,
se reconocen,
por vez primera, hermanos.
La alegría se canta,
los ojos se encuentran,
las barreras bajan,
las manos se estrechan,
la fe se celebra…
…y un Dios se desvive
al poner la mesa
Fíate de los sueños, José,
que el ángel que habla en ellos
trae una buena noticia.
Te ha tocado
una misión silenciosa.
Mostrarle a Jesús
un amor
que transparente al mismo Dios.
Abbá.
Algunos empiezan muy fuerte la Cuaresma, pero luego se van desfondando. Sigamos caminando hacia la Pascua con el deseo de volver al primer Amor y de renacer a una nueva vida...
🤲
Ya estoy en Instag.
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Three days ago, Father Pierre Al-Rai, the parish priest in the village of Al-Qlayaa in southern Lebanon, welcomed the Lebanese government’s recent decision declaring that any military or security activity outside the authority of the state is illegal—referring to the government’s move to ban Hezbollah’s armed activity.
In a speech delivered in front of his church, he said the people of his community defend their land peacefully by remaining on their land. “None of us carries weapons,” he said. “The only weapons we carry are peace, love, and prayer.”
He urged that the area remain free of armed activity and warned that civilians should not be placed in danger.
Today, Father Pierre Al-Rai was killed by Israeli army artillery shelling.
Defender hoy la reconciliación es deporte de riesgo. Unos te llamarán tibio. Otros ingenuo. Hay quien dirá que pareces tonto, buenista, que solo quieres quedar bien con todos. Para algunos directamente eres un ignorante que no comprende que toda la razón está en una trinchera, harta de los agravios de la otra. Idénticos argumentos enfrente. Pero hace falta decir que la vida en común pasa por aceptar que no pensamos lo mismo. Que la razón no es patrimonio de un bando, sino que hay razones en las distintas maneras de afrontar la realidad y buscar soluciones. Y que nunca el odio condujo a nada bueno. De hecho, hay quien lleva años rompiendo con toda intención los puentes que se habían construido con mucha generosidad por gente que eligió vivir en paz. Reconciliarse es ser capaces de aceptar las diferencias -incluso perdonar las heridas infligidas- y seguir caminando, juntos, porque el horizonte común es deseable para todos.
Uno va por la vida
cargándose de por si acasos.
Acumulas el doble de todo.
Por si falta,
por si se tuercen los días,
por si empeora el tiempo,
por si se acaban las fuerzas.
Intentas capturar el amor con cadenas.
Tratas de asegurar el futuro con garantías,
buscas una guía infalible contra el extravío.
Apuntalas el bienestar con apariencias.
Hasta que un día,
desde la pobreza primera,
te dice Dios
que no tienes nada
y lo eres todo.
Que sin alforjas entramos en la historia
y ligeros de equipaje pasaremos por ella.
Te enseña a conjugar la libertad y el abrazo,
el vértigo y la pérdida.
Entonces te despojas
de tanto peso inútil,
te haces más liviano,
y al erguirte
te ves libre
al mirarte
en otros ojos
que estaban esperando
que los descubrieras.
«Sin alforja» @jmolaizola
Felices los infelices
que no pierden la esperanza,
los incompletos
que siguen creciendo,
los heridos
que se dejan lavar las llagas,
los vulnerables
que no se avergüenzan de serlo.
Felices los fracasados
que del golpe hacen escuela,
los olvidados
que recuerdan sin odio,
los diferentes
que se saben únicos,
los enfadados
que se ríen de sí mismos.
Felices los preocupados
que bailan sobre charcos,
los tímidos
que alzan la voz,
los profetas
que rompen candados,
los creyentes
que preguntan.
Felices, en este mundo turbulento,
los buscadores de Dios.
De un lado, bullies. De otro, ciegos. En medio, discursos sin verdad. Por debajo, intereses ocultos. Las reglas, traicionadas por unos y reemplazadas por la fuerza por otros. Estamos entrando en una edad oscura.
Feliz Navidad.
No es Feliz
como “sin problemas”.
Ni que la vida sea fácil,
ni vivir una quimera.
La dicha no es vegetar
en un jardín hermoso
donde cada fruto es exquisito
y hay aroma de júbilo.
Que todo eso son visiones
de falsos profetas
o miradas de ave de paso,
que sobrevuela la tierra
sin llegar a posarse
en el suelo de lo concreto.
Feliz Navidad,
es la alegría asustada
de la mujer que arriesga,
y la confianza serena
del receptor de la promesa.
Es el entusiasmo incierto
de los peregrinos
en ruta, tras una estrella.
Es la emoción humilde
de los excluidos,
testigos hoy del milagro.
Y es el gozo lúcido de Dios
encarnado en niño,
cuando empieza a vaciarse
por completo.
Esa fiesta celebramos,
esa historia compartimos,
esa promesa anhelamos:
Feliz Navidad.
No es Dios-sobre-nosotros.
Ni es Dios-frente-a-nosotros.
Tampoco es Dios-para-nosotros.
Ni Dios-por-nosotros.
Es Dios-con-nosotros.
Eso lo cambia todo.
¡Pobre María! La exaltan, la entronizan, la coronan, la colman de títulos y, con sus infinitas advocaciones, llegan incluso a defender airados (contra el magisterio actual) que es verdaderamente corredentora. Ahora bien, cuando se trata de la igualdad de la mujer en la Iglesia...
La película «Los domingos», de @AlaudaRuiz ha conseguido devolverme la fe. No la fe en Jesucristo, que esa ya la tenía, aunque solo sea en una dosis homeopática, sino la fe en el ser humano, por lo que supone de ejercicio de comprensión hacia el que piensa distinto. Hilo va...⬇️
DUELO
Las lágrimas son parte del abrazo.
No temas llorar, ni añorar.
No reprimas el duelo
ni disfraces la ausencia.
Solo intenta creer, también hoy,
que la última palabra la tiene la Vida,
aunque ahora duela.
La memoria,
que a ratos escuece,
se teñirá de gratitud
cuando el dolor se aquiete;
gratitud por su vida,
por su presencia, por su huella.
Pero no tengas prisa,
no quieras forzar al tiempo
que todos necesitamos
espacio para el duelo.
Llegará un día de resurrección,
en que todo estará bien.
Ahora nos queda el amor,
al que ni la muerte puede silenciar.