¿Y si tu “productividad”, tus horarios estructurados, tu mentalidad “positiva” son solo una respuesta ante la necesidad de control que tienes, porque creciste en un entorno donde tu valor dependía de tu rendimiento?
Estoy hecho de palabras desordenadas, que al tejerlas nacen ideas que cobran sentido, crean textos que muestran mi vulnerabilidad escondida detrás de esa máscara llamada personalidad.
No se trata de construir una vida perfecta ni de vivir evitando todo placer como si fuera veneno. Se trata de saber distinguir cuándo algo me conecta con mi proceso y cuándo me lo sabotea disfrazado de libertad.
Nos construimos ante la mirada del Otro. Pero esa construcción siempre está incompleta. Y eso no es un defecto… es lo que nos hace humanos, deseantes, creativos, trágicos y únicos.
“¿Por qué estás tan seguro de que no vas a volver a drogarte?”. Y no puedo evitar que se me cristalicen los ojo porque las drogas no solo me rompieron a mí, me arrebataron lo que más amaba. Y cada día limpio es un pequeño acto de redención por todo lo que ya no puedo recuperar.