Y así es como una vez más y en su peor hora, por ambición desmedida, soberbia, o simplemente por error; vuelven a activarse los engranajes de eterna resurrección del peronismo.
Por lo general no me gusta mucho venir a Rufino porque ya no están mis papás para esperarme en mi casa y se siente raro.
Pero tengo una familia y unos amigos que me hacen sentir en casa, aunque mi casa esté vacía