No hay cansancio más pesado que el de haber pasado toda la noche peleando con tu propia mente. Te levantas sintiendo que corriste un maratón, pero sin haberte movido de la cama.
A veces la vida se siente como cuando Virginia Woolf escribió: “Estoy abrumada por cosas sobre las que debería haber escrito y nunca he encontrado las palabras adecuadas.”