Hace dos semanas, el 8 de enero, en plena vuelta de Navidad, viajaba en un Alvia Cádiz-Madrid que iba REPLETO de gente, no cabían las maletas en los pasillos. De repente, nos paran en Córdoba, nos cambian de tren, nos hacen pasar un control de nuevo, y nos hacen perder DOS horas,
una cosa que pasa cuando vives sola: tu habitación deja de ser un espacio sagrado y es ahora cuando el comedor toma todo el protagonismo. ahí es donde pones tu alfombra preferida. todos tus libros. tus plantas tal y cuál
Echar de menos charlar. La vida es encontrar interlocutor, decía Carmen Martín Gaite, y cuando encuentras el cómplice solo uno sabe cuando muere qué es la lealtad de echar de menos.
Este fenotipo de camarero es un puto tema en Sevilla, tío con más rayas que un campo de fútbol que te llama tieso por no vestir de una marca que conocen cuatro pijos de Triana y que se pide un microcrédito para la feria y el rocío, pero es muy moderno (paga por follar)
annie ernaux escribe sobre su madre: «ya no volveré a oír su voz. es ella, con sus palabras, sus manos, sus gestos, su manera de reír y de caminar, la que unía a la mujer que soy con la niña que fui. perdí el último nexo con el mundo del que salí» me voy a arrancar el corazón