Para mí si agarrás a tu pareja cagándote, no cortás de inmediato. No. Fingís perdón. Pero exigís control. Exigís bloqueos. Te atribuis el derecho a cierto maltrato psicológico hasta dejarlo sin aire. Sin libertades. La cosa sana. Tenés que estar absolutamente seguro de que ya no ve al otro, que lo bloqueó, que perdió todo contacto. Lo envolvés en un manto de culpa hasta destruirle la psiquis. Y ahora sí, cuando menos lo espera, lo dejás vos. Roto, sin el pan y sin la torta. Te podés coger a otro durante el procedimiento. Es incluso deseable.