En ningún momento he sostenido que invertir en el exterior sea perjudicial Ricardo. De hecho, la diversificación internacional tiene ventajas reconocidas por la OCDE y tu planteas argumentos válidos. Los riesgos de mercado, quiebra e inestabilidad existen dentro y fuera del país; otros, como la exposición cambiaria, dependen de la moneda y de las coberturas utilizadas.
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Mi punto es que mayores rendimientos no están garantizados por invertir en el extranjero y que cualquier límite o eliminación de límites debería justificarse con estudios de rentabilidad ajustada por riesgo. No estoy defendiendo un gobierno ni una medida por su origen político; estoy intentando entender cuál protege mejor el ahorro de los trabajadores.
La empatía no debería ser selectiva. Es legítimo preocuparse por quienes tuvieron que caminar kilómetros para llegar a sus hogares, pero también lo es manifestarse pacíficamente contra el sufrimiento de miles de civiles. La protesta es un derecho constitucional y, por su naturaleza, puede alterar la normalidad. El desafío está en proteger ambos derechos, no en enfrentar a quienes protestan con quienes resultan afectados. ¿Por qué convertir la empatía en una disyuntiva?
Ricardo... revisé los datos y tienes razón en algo importante: en 2008 las desvalorizaciones del mercado colombiano fueron una causa significativa de las pérdidas de los fondos. También encontré exposición a pérdidas internacionales, como los aproximadamente $55.000 millones vinculados a Lehman Brothers.
Invertir en el exterior ofrece ventajas de diversificación, pero también implica riesgos cambiarios, crediticios, geopolíticos y de mercado. Y una rentabilidad superior no está garantizada por el simple hecho de invertir fuera del país.
Por eso creo que el análisis debe centrarse en la relación entre rentabilidad, riesgo y diversificación, no en defender automáticamente un límite del 30 % ni su eliminación. ¿Tenemos estudios comparativos que permitan determinar qué distribución protege mejor el ahorro de los afiliados?
Tu pregunta es válida y sí hay datos. Por ejemplo, en el primer semestre de 2008 los fondos registraron pérdidas de valoración por $217.086 millones, y en septiembre de 2022 Asofondos reconoció una caída cercana a $11 billones. También es cierto que los rendimientos históricos de largo plazo han sido positivos, y sería incorrecto desconocerlo.
Ahora bien, el debate no consiste únicamente en demostrar pérdidas, sino en comparar los riesgos y beneficios de limitar o permitir una mayor inversión internacional. Diversificar puede ser favorable, pero eso no elimina todos los riesgos. ¿No sería más útil analizar ambas políticas con evidencia, sin asumir que quien cuestiona una de ellas desconoce el tema o pertenece a determinada ideología?
Ricardo, comparto que diversificar las inversiones internacionalmente puede mejorar los rendimientos. Ese es un argumento válido. Pero una posibilidad y que sea posibilidad indica que puede pasar lo contrario) de mayor rentabilidad no demuestra que todos los críticos del decreto estén equivocados, mucho menos que pertenezcan a una ideología. ¿Por qué no examinar los beneficios y riesgos de ambas medidas sin catalogar políticamente a quienes las cuestionan? La lógica que mencionas debería aplicarse también a la manera en que evaluamos los argumentos de los demás.
Puede que existan intereses económicos detrás de ciertas posiciones, pero precisamente por eso considero importante examinar los argumentos y las evidencias, en lugar de atribuir intenciones. La discusión no es solamente entre quienes comentamos; también la leen otras personas que pueden contrastar nuestras razones y sacar sus propias conclusiones. Ahí es donde el debate público adquiere verdadero valor
@kraken1_kraken@SoyJerome__ La inteligencia no se mide por la afinidad política. Generalizar e insultar a quienes piensan diferente no demuestra superioridad intelectual; demuestra ausencia de argumentos. Y eso aplica tanto para petristas como para antipetristas
Para mí, una pensión digna es aquella que permite a una persona afrontar su vejez cubriendo necesidades fundamentales como alimentación, vivienda, salud y servicios básicos, sin quedar condenada a la pobreza después de una vida de trabajo.
Por supuesto, también debe existir un sistema financieramente sostenible que la respalde.
Pero mi reflexión inicial iba más allá del monto de una pensión: la precariedad económica no distingue entre izquierda y derecha. ¿No crees que sería más constructivo discutir cómo mejorar las condiciones de todos los trabajadores, en lugar de descalificarlos por su orientación política?
Y también hay personas de derecha que trabajan toda su vida, se rompen la espalda por salarios miserables y llegan a la vejez sin una pensión digna. La precariedad no distingue ideologías.
Lo preocupante es que, mientras unos se burlan de los de izquierda y otros de los de derecha, los problemas estructurales siguen afectando a trabajadores de ambos lados.
¿Desde cuándo hay que cotizar a pensión o pertenecer a determinada corriente política para tener derecho a opinar sobre una política pública?
Tal vez deberíamos preocuparnos menos por etiquetar a las personas y más por comprender los problemas que compartimos.
A veces me pregunto qué ocurriría si hoy apareciera alguien predicando las mismas enseñanzas de Jesús. ¿Quiénes lo escucharían? ¿Quiénes lo seguirían? Y, sobre todo, ¿cuántos estarían dispuestos a vivir conforme a su ejemplo?
Porque llevar una camándula diferente cada día, citar las Escrituras o proclamar públicamente la fe no convierte automáticamente a nadie en una buena persona. La espiritualidad también debería reflejarse en la empatía, la humildad, la justicia y el respeto por quienes piensan diferente.
Jesús enseñó que por sus frutos conoceríamos a las personas, no por los símbolos religiosos que exhibieran.
Me pregunto cuántos de quienes hoy proclaman defender sus enseñanzas estarían dispuestos a escucharlo si sus palabras cuestionaran sus propias convicciones.
Sonia, tu respuesta es un ejemplo de la falacia tu quoque que en lugar de abordar el asunto planteado, recurres a lo que supuestamente hicieron otros. ¿En qué momento defendí a Petro? La transparencia debe exigirse a todos, independientemente de su posición política. Si hubo irregularidades en el gobierno anterior, también deben investigarse. Pero eso no responde cuánto dinero recibió la fundación, cómo se administró y qué mecanismos de auditoría existen. ¿No te parece preocupante que la afinidad política termine siendo más importante que exigir cuentas claras?
Jerome, resulta contradictorio comenzar cuestionando la capacidad intelectual de quienes piensan diferente y luego presentar una interpretación tan imprecisa del decreto. Regular el porcentaje de inversión en el exterior no equivale a nacionalizar los ahorros pensionales. El Decreto 369 contemplaba una transición gradual, excepciones por razones de seguridad y rentabilidad, y mecanismos para promover inversiones productivas nacionales. Además, los afiliados no deciden individualmente dónde se invierte cada peso. La diversificación internacional tiene ventajas legítimas, pero eso no convierte automáticamente la medida anterior en una expropiación. ¿Por qué no discutimos sus beneficios y riesgos con argumentos, en lugar de descalificar a quienes piensan diferente?
Con todo respeto, ojalá hoy no recordemos de Piero solamente “Mi viejo”. También vale la pena recordar lo que pensaba y aquello por lo que cantaba. Piero se definió abiertamente como izquierdista, aunque sin afiliación partidista, y buena parte de su obra habló de desigualdad, justicia social, paz y dignidad humana. “Para el pueblo lo que es del pueblo” no era simplemente una bonita melodía. Quizás conocer al ser humano detrás de las canciones también nos invite a reflexionar sobre algo que hoy nos hace mucha falta. Podemos disentir políticamente sin convertir al que piensa diferente en enemigo. Ese también sería un bonito homenaje a Piero!. Gracias maestro!
Que ella afirme que pagó el viaje con recursos propios no debería cerrar la discusión; es una afirmación que puede y debe verificarse documentalmente. Más aún cuando existen cuestionamientos previos sobre la transparencia y rendición de cuentas de la fundación que representa. Eso no significa afirmar que haya usado recursos públicos o de las donaciones (no hay prueba de ello), pero sí hace razonable pedir soportes antes de dar el asunto por aclarado. La transparencia no consiste simplemente en decir “lo pagué con mi plata”, sino en poder demostrarlo cuando existe un cuestionamiento legítimo.
Creo que reducir la crítica a “fue a París” simplifica demasiado el cuestionamiento. Si el viaje lo pagó con sus propios recursos, perfecto, y también es válido reconocer el valor de promover internacionalmente a los artesanos colombianos. El problema que merece discusión es el contexto y la rendición de cuentas. Mientras proyecta esa imagen pública en París, existen solicitudes formales (incluso tutelas admitidas por dos juzgados) para esclarecer cuánto dinero recibió la fundación que representa, cómo se gastó y quién lo controla. Eso no prueba ninguna irregularidad, pero sí hace legítimo exigir transparencia. Y esa exigencia debería ser exactamente la misma para una primera dama de izquierda, de derecha o de cualquier gobierno
Pero, como contaba tu tocayo Eduardo Galeano: “La utopía está en el horizonte”; cada vez que avanzamos hacia ella, se aleja, y precisamente para eso sirve: para caminar. Quizás sea una utopía, sí, pero renunciar a caminar es resignarnos a que nada cambie. Al final, detenernos por completo es como el agua estancada: termina pudriéndose!🙏🏼