Durante los últimos 7 años, los caficultores han realizado un esfuerzo significativo de ahorro, aportando 0,5 centavos de dólar por libra exportada a una cuenta especial administrada por la Federación. Estos recursos han venido consolidándose en el FEPC, creado mediante la Ley 1969 de 2019, con el objetivo de proteger el ingreso del productor.
El contexto reciente ha sido particularmente desafiante. La caficultura ha enfrentado una combinación de factores adversos: condiciones climáticas que han afectado la productividad, la caída de la tasa representativa del mercado, la volatilidad de la cotización en la bolsa de Nueva York y, adicionalmente, presiones externas como las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, junto con disrupciones logísticas en el Golfo de Ormuz, que han incrementado de manera sustancial el costo de los fertilizantes.
Ante esta realidad, el Comité Nacional del FEPC ha aprobado la destinación de $40 mil millones, correspondientes exclusivamente a los rendimientos financieros generados en 2025, sin afectar el capital acumulado del Fondo. Estos recursos se suman a los $10 mil millones asignados por el Ministerio de Agricultura a través del programa FAIA Café, en una acción coordinada entre el Gobierno Nacional y el gremio cafetero.
Esta decisión se fundamenta en un principio técnico claro: proteger el ingreso del caficultor implica, necesariamente, proteger su productividad. En ese sentido, el programa está orientado a facilitar el acceso a fertilización oportuna y adecuada, condición indispensable para sostener y mejorar los niveles productivos del parque cafetero, especialmente en la antesala de un posible fenómeno de El Niño.
La medida representa un uso responsable, oportuno y coherente de los recursos del Fondo, alineado con su objeto legal. Asimismo, materializa un principio de equidad: los caficultores tienen derecho a beneficiarse de los ahorros que han construido colectivamente, particularmente en momentos en que las condiciones del mercado y de costos presionan de manera significativa sus ingresos.
Seguiremos trabajando en la implementación de instrumentos que fortalezcan la productividad, la resiliencia y la sostenibilidad de la caficultura colombiana.
En Colombia el café no se sostiene con relatos. Se sostiene con hechos.
La caficultura colombiana existe y es referente mundial, gracias a décadas de ciencia, institucionalidad y ejecución. Negarlo no solo es inexacto, es desconocer el trabajo de cientos de miles de familias cafeteras.
El café de Colombia no cabe en simplificaciones ni en lecturas ideológicas, que llaman a la división. Un ejemplo que reconoce el mundo, fue la crisis de 2008, la cual no se enfrentó con discursos. Se enfrentó con decisiones difíciles y la renovación masiva del parque cafetero con variedades resistentes creadas por Cenicafe. Hoy Colombia es el único país del mundo con más del 90% de su área sembrada en variedades resistentes a la roya y resilientes al cambio climático. Eso no es narrativa. Es evidencia que agradece la familia caficultora.
En 2027 se presentará una nueva variedad desarrollada tras más de 20 años de investigación, diseñada para enfrentar los retos climáticos y recuperar la frontera cafetera.
Son +842.000 hectáreas que, además de producir café de la mejor calidad, funcionan como sumidero de carbono y como contención frente a economías ilegales. Un corredor verde productivo en 23 departamentos que combina tradición con adaptación técnica.
El café mueve cerca de $22 billones de pesos que llegan directamente a las familias cafeteras. Esa es una economía real, descentralizada y democrática, respaldada por mecanismos como la garantía de compra y el sistema cooperativo que en su crisis solo recibió apoyo de la Federación de Cafeteros, y que han protegido al productor incluso en los momentos más complejos.
En Colombia hay símbolos que hablan por sí solos. Hay sectores que se debilitan cuando se subordinan a la improvisación. Y hay otros como la FNC que se fortalecen cuando mantienen el rumbo, la disciplina y la independencia técnica.
Gracias a ese trabajo, el Café de Colombia es hoy el único commodity agrícola con una marca país consolidada. No se trata de discursos, se trata de resultados. Exportaciones de café verde con valor agregado, cafe tostado y cafe soluble liofilizado; presencia en mercados estratégicos; construcción de valor bajo certificación de origen a través de iniciativas como Juan Valdez que genera ingresos a todos los cafeteros de este pais.
En mercados como China, la presencia no es una aspiración, es una realidad. Llevamos 20 años construyendo relaciones en ese pais, en los ultimos años hemos estado en el Top 3 de orígenes en las importaciones a ese pais. Y en 2025, el 46% de las exportaciones de café colombiano a ese destino fueron realizadas por la Federación de Cafeteros como administradora del FoNC. Sin promesas. Con ejecución.
En café, Colombia no habla. FNC hace que las cosas pasen.
22. ¿Entonces si quitan el Fondo qué?
Pues habrá que ver al gobierno prestando estos servicios, sin ninguna estructura ni experiencia.
Que se requieren ajustes, ¡claro! Pero no es destruyendo como se construye institucionalidad.
Va 🧵 sobre el #café de Colombia, la #Federación, las importaciones y le que dijo #Petro :
1. En Colombia hay 540 mil familias productoras de café. Eso son alrededor de 2 millones de personas en 600 municipios y 23 departamentos. Ellos son los dueños de la Federación.