Ser de izquierdas es entender que nadie es ilegal en ningún sitio y que las naciones y estados son conceptos que hay que derribar y no adorar, todo lo demás es postureo
Quien no lo quiera ver, no lo verá. Pero lo que está ocurriendo en Ceuta y Marruecos (y Melilla en nada) abre una oportunidad histórica para el PSOE: hacer suya la bandera, la nación y la marca España, y arrebatarle a la derecha ese terreno.