Vine al campo, al tiempo de conejos, después de verle las chichis a.. Una vez vi luz. No era un túnel, era un útero y era un laberinto dentro de otro de tierra.
Terminó de coger y se vistió nuevamente de hielo, ella se lavó cuidadosamente y recordó a su amado, la noche vendió su ultima brizna de negrura amarga.
Al contrario de lo que se pensaba él era demasiado hermoso, la luz que llegaba rodeaba impecable la desnudez que ardía cada vez de su transformación de serpiente a hombre y a Dios.