Trump firmó el acuerdo con Irán y el petróleo cayó a la zona de USD 74.
Parte de la izquierda lo lee como una derrota de Trump y casi lo festeja porque “no logró doblegar a los ayatollahs”.
Ese reflejo revela una falla moral profunda: prefieren ver perder a Trump antes que ver retroceder a una de las tiranías más monstruosas del planeta.
El régimen de los ayatollahs no es un gobierno normal. Es una dictadura teocrática, totalitaria, antisemita, terrorista y genocida en su práctica política. En enero masacró a su propio pueblo: distintas estimaciones hablan de decenas de miles de iraníes asesinados, con reportes que llegan a más de 30.000 y hasta cerca de 40.000 muertos.
Estamos ante un régimen moralmente cercano a las peores experiencias totalitarias del siglo XX: culto a la muerte, odio al judío, persecución interna, terrorismo externo y desprecio absoluto por la vida humana.
Si el acuerdo no logra frenar de manera verificable su programa nuclear ni debilitar su maquinaria de terror, no sería una derrota de Trump: sería una derrota para todo Occidente.
La brújula moral debería ser obvia: no se trata de si gana Trump. Se trata de si retrocede o avanza una tiranía criminal enemiga de la civilización.
@arielsbdar tasas más atractivas tanto para el que presta como para el que toma el crédito (menos spread). atencion al cliente más directa y menos burocrática.
Argentina tiene una paradoja brutal: posee comida, energía, minerales, talento, cultura empresarial, universidades, creatividad y una diáspora que triunfa en todas partes. No le faltan recursos. Lo que le ha faltado durante décadas es una señal creíble de que producir, invertir y arriesgar no será castigado por el siguiente gobierno.
Por eso el fenómeno Milei no debe medirse solo por simpatía ideológica. Lo importante es el cambio de mensaje que Argentina le envía al mundo: el Estado no puede seguir siendo el socio que no pone capital, no trabaja, no innova, pero se queda con la mayor parte del resultado y encima cambia las reglas cuando algo sale bien.
El capital no se enamora de los países. El capital calcula. Mira si una norma sobrevive a una elección, si un juez respeta un contrato, si un funcionario puede bloquear un proyecto, si la inflación destruye el plan de negocios y si el empresario será tratado como creador de riqueza o como sospechoso permanente.
Argentina no necesita que el mundo le tenga lástima. Necesita que el mundo vuelva a creer que es posible planificar a diez años allí. Esa es la batalla central: pasar de ser un país de oportunidades obvias pero reglas imposibles a ser un país donde el talento pueda quedarse, el ahorro pueda invertirse y el éxito no pida perdón.
Si Argentina consigue sostener esa credibilidad, no estará “volviendo” a ningún pasado idealizado. Estará haciendo algo mucho más difícil: construyendo por primera vez en mucho tiempo un futuro donde sus ventajas naturales y humanas no sean anuladas por su propia política.
En mi intervención en el 43° Congreso Anual del @IAEF_oficial desde París, tuve la oportunidad de anticipar la intención de Argentina de sumarse al Tratado Transpacífico (CPTPP), un acuerdo de libre comercio que incluye a 12 países que representan el 13% del PBI Mundial.
Más comercio. Más exportaciones. Más trabajo argentino.
La Argentina será próspera. 🇦🇷🇦🇷🇦🇷
Damian Di Pace expone A LA PERFECCIÓN el robo sistémico de provincias y municipios:
- Esto una factura con todas las retenciones que le hicieron a una PYME
- Esto es desquiciado, no lo vi nunca en mi vida! Le roban todos!
Las provincias y municipios ANIQUILAN a las PYMEs.