Perdonenme por ser tan pero tan zurdo pero me gustaría que mis impuestos vayan a los jubilados, a los trabajadores universitarios o del Garrahan y no a las casas de country de los funcionarios de este gobierno.
la vida me pide demasiado y yo solo quiero tener una red de trenes que comunique el país como corresponde en relación a la extensión de su territorio favoreciendo el turismo interno y ayudando a las economías regionales
Vieron que para aumentar 123% los sueldos de funcionarios no hace falta que expliquen de dónde van a salir la plata, pero sí para implementar la ley de financiamiento universitario? 🤔
Nunca hablamos de como Tim Burton vaticinó a un político outsider rengo, bajito y misógino, posicionado en la política por un canoso de familia millonaria, que resentido por haber sido rechazado por los padres elige finalmente destruir la ciudad que pretendía gobernar
Mensaje del Presidente de la República Islámica de Irán, Masoud Pezeshkian, al pueblo de EEUU.
"En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso
Al pueblo de los Estados Unidos de América, y a todos aquellos que, en medio de una avalancha de distorsiones y narrativas fabricadas, siguen buscando la verdad y aspiran a una vida mejor.
Irán —por su propio nombre, carácter e identidad— es una de las civilizaciones continuas más antiguas de la historia de la humanidad. A pesar de sus ventajas históricas y geográficas en diversos momentos, Irán nunca ha elegido, en su historia moderna, el camino de la agresión, la expansión, el colonialismo o el dominio. Incluso después de haber sufrido ocupación, invasión y presión sostenida por parte de potencias globales —y a pesar de poseer superioridad militar sobre muchos de sus vecinos—, Irán nunca ha iniciado una guerra. Sin embargo, ha repelido con resolución y valentía a aquellos que lo han atacado.
El pueblo iraní no alberga enemistad hacia otras naciones, incluidas las de América, Europa o los países vecinos. Incluso ante intervenciones y presiones extranjeras repetidas a lo largo de su orgullosa historia, los iraníes han trazado consistentemente una clara distinción entre los gobiernos y los pueblos que gobiernan. Este es un principio profundamente arraigado en la cultura iraní y en la conciencia colectiva —no una postura política temporal.
Por esta razón, presentar a Irán como una amenaza no es consistente ni con la realidad histórica ni con los hechos observables en la actualidad. Tal percepción es producto de los caprichos políticos y económicos de los poderosos: la necesidad de fabricar un enemigo para justificar la presión, mantener el dominio militar, sostener la industria armamentística y controlar los mercados estratégicos. En tal entorno, si una amenaza no existe, se inventa.
Dentro de este mismo marco, los Estados Unidos han concentrado el mayor número de sus fuerzas, bases y capacidades militares alrededor de Irán —un país que, al menos desde la fundación de los Estados Unidos, nunca ha iniciado una guerra. Las recientes agresiones estadounidenses lanzadas desde estas mismas bases han demostrado cuán amenazante es realmente tal presencia militar. Naturalmente, ningún país enfrentado a tales condiciones renunciaría a fortalecer sus capacidades defensivas. Lo que Irán ha hecho —y sigue haciendo— es una respuesta mesurada basada en la legítima defensa propia, y de ninguna manera una iniciación de guerra o agresión.
Las relaciones entre Irán y los Estados Unidos no fueron originalmente hostiles, y las primeras interacciones entre el pueblo iraní y el pueblo estadounidense no estuvieron marcadas por hostilidad ni por un golpe de Estado —una intervención ilegal estadounidense de 1953. El punto de inflexión, sin embargo, fue la intervención destinada a impedir la nacionalización de los propios recursos de Irán. Ese golpe de Estado interrumpió el proceso democrático de Irán, restableció la dictadura y sembró una profunda desconfianza entre los iraníes hacia las políticas de EE.UU. Esa desconfianza se profundizó aún más con el apoyo de Estados Unidos al régimen del Shah, su respaldo a Saddam Hussein durante la guerra impuesta de los años 80, la imposición de las sanciones más largas y completas de la historia moderna, y, finalmente, la agresión militar no provocada —dos veces, en medio de negociaciones— contra Irán. (...)"
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