Hoy en el año 44 a. C. Marco Tulio Cicerón pronunció ante el Senado en el templo de la Concordia la primera de sus catorce Filípicas contra Marco Antonio.
En la zona alta de Burgos, adosada a lo que fue la antigua muralla medieval, se alza la Iglesia de San Gil Abad.
A primera vista, su exterior tosco, sobrio y con aspecto de fortaleza militar puede pasar desapercibido frente a la grandiosidad de la Catedral, sin embargo, traspasar sus puertas es adentrarse en el conjunto gótico más rico, deslumbrante e importante de la ciudad después de la Seo burgalesa.
La historia de San Gil está ligada a la defensa y al dinero. Nacida a finales del siglo XIII, la iglesia se construyó pegada a la Puerta de San Gil, en la ladera del cerro del Castillo. Su fisonomía exterior, austera y maciza, responde a una necesidad puramente militar: el templo formaba parte del sistema defensivo de la ciudad, sin embargo, el verdadero milagro de San Gil ocurrió en su interior durante los siglos XV y XVI.
En esa época, Burgos se convirtió en el epicentro del comercio europeo gracias a la exportación de lana a Flandes e Inglaterra. Las familias de grandes mercaderes locales (los Castro, los Lerma, los Soria o los Maluenda) amasaron fortunas colosales.
Para asegurar la salvación de sus almas y, de paso, exhibir su inmenso poder económico, estos burgueses financiaron las capillas de San Gil como recintos funerarios. Contrataron a los arquitectos y escultores más cotizados del momento, compitiendo entre sí y convirtiendo la iglesia en el auténtico "Panteón de los Mercaderes".
Si visitas San Gil, hay tres espacios monumentales que justifican por sí solos la visita:
-La Capilla de la Natividad.
Diseñada en el siglo XVI por el genial arquitecto Juan de Vallejo, esta capilla es una proeza arquitectónica. Para construir su planta circular, los promotores tuvieron que pedir un permiso especial al ayuntamiento en 1523 para ocupar un trozo de la muralla de la ciudad. El esfuerzo mereció la pena: al levantar la vista, el visitante queda hipnotizado por una impresionante bóveda estrellada calada, cuyos nervios forman un encaje de piedra de filigrana pura.
-Capilla de Nuestra Señora de la Buena Mañana (La cumbre del gótico).
Esta capilla alberga una de las obras cumbre de la escultura tardogótica en España: un monumental retablo de finales del siglo XV tallado en piedra caliza de Hontoria. Está atribuido al taller del célebre Gil de Siloé, el escultor de los #ReyesCatólicos.
La finura de las imágenes y la delicadeza de los pliegues de las vestiduras parecen desafiar la dureza de la piedra.
-El Santo Cristo de Burgos, la imagen de los milagros, también conocido como el Cristo de las Gotas, una impactante talla gótica del siglo XIV rodeada de fervor y leyenda. Cuenta la tradición que, durante unas obras, una piedra se desprendió del techo, golpeó la cabeza de la imagen y de la herida brotaron gotas de sangre real.
Tal era su magnetismo que el propio rey Felipe II llegó a asegurar que "cualquiera que hubiera perdido la fe, la recuperaría al postrarse ante este Cristo".
El arte de San Gil no solo está en las paredes y las bóvedas, también está bajo tus pies. Si caminas por el pasillo central, notarás un pavimento singular compuesto por un patrón geométrico de losas blancas y negras. Lejos de ser un mero capricho estético, este suelo es una representación de la Vía Sacra.
Es una metáfora visual del camino de la vida del cristiano: las piedras oscuras simbolizan los momentos de tribulación, pecado y sombra, mientras que las blancas representan la luz, la gracia y la redención. Todo el camino está diseñado para guiar de manera mística los pasos del fiel hacia el Altar Mayor.
La Iglesia de San Gil es, sin duda, el secreto mejor guardado del gótico burgalés.
Una parada obligatoria que nunca defrauda.
#Burgos
#PanteóndelosMercaderes
El retablo mayor de la Iglesia de San Nicolás de Bari en Burgos es una de las obras cumbres de la escultura del gótico tardío y la transición al Renacimiento en la Corona de Castilla.
Desde una perspectiva histórico-artística y académica, representa el auge socioeconómico de la burguesía mercantil burgalesa a principios del siglo XVI y la consolidación estilística del taller de los Colonia.
El retablo fue financiado por el influyente comerciante burgalés Gonzalo López de Polanco y su esposa, Leonor de Miranda, quienes ostentaban el patronato de la capilla mayor.
El testamento y las dotaciones de los Polanco no solo pagaron el retablo, sino que integraron sus propios sepulcros monumentales de alabastro dentro de la misma estructura del banco o predela, unificando el espacio litúrgico con el funerario.
La historiografía artística atribuye el diseño y la ejecución del retablo al taller de los Colonia, finalizándose hacia 1505 o 1506.
A diferencia de la tradición ibérica del retablo de madera policromada, este conjunto está labrado enteramente en piedra caliza de Hontoria de la Cantera, el mismo material empleado en la Catedral de Burgos.
La utilización de la piedra caliza confiere al retablo una textura y un nivel de microarquitectura calada —filigrana ojival— que emula la obra de un orfebre, elevando la exigencia técnica del taller.
El aspecto actual del retablo es el resultado de un devenir histórico marcado por los cambios de gusto estético.
Inicialmente, las figuras contaban con ricas carnaciones, brocados aplicados y estofados en oro.
En el siglo XVIII, siguiendo el rigor ilustrado, se ejecutó una agresiva «limpieza» para eliminar el color original. Se buscaba dejar la piedra blanca al desnudo para imitar el mármol clásico, aplicando únicamente sutiles láminas metálicas de pan de oro bajo el concepto estético del "blanco y oro".
En el año 2000, una intervención integral estabilizó el soporte de piedra caliza afectado por humedades capilares y consolidó los restos históricos de su policromía, devolviéndole su legibilidad arquitectónica.
En última instancia, esta obra maestra trasciende su función puramente litúrgica para consolidarse como un monumento de autorrepresentación política y social.
A través del mecenazgo de la familia López de Polanco, el retablo de San Nicolás de Bari ejemplifica cómo la pujante burguesía mercantil del Consulado del Mar instrumentalizó el arte sacro para legitimar su estatus y garantizar su memoria escatológica.
Al fundir en una misma estructura pétrea el espacio devocional y el funerario, los Colonia lograron materializar plásticamente las aspiraciones de poder e inmortalidad de la élite burgalesa del norte peninsular.
#Burgos
#SanNicolásdeBari
#ArsMercatorum
"Gaudete romani! Hodie incipit mensis September. #BienvenidoSeptiembre, llamado así porque era el séptimo mes en el calendario romano arcaico.
Fue el rey Numa (s. VIII - VII a. C.) quien añadió los meses de enero y febrero, cambiando el inicio del año de marzo a enero."
Si bien el episodio del caballo de Troya se menciona de forma muy escueta en la Odisea, Homero lo hace regresar a lo largo de los últimos cantos del poema, pero transfigurado y reducido a una experiencia de degradación y humillación para quien fue su artífice, el hijo de Laertes. Cuando éste entra en su propio palacio con el aspecto de un mendigo andrajoso (Atenea mediante), la tesis que sustenta la estratagema del caballo es exactamente la misma: penetrar un límite infranqueable bajo una apariencia que no despierte sospechas. Pero ahí terminan las similitudes, pues el Odiseo/mendigo acaba deviniendo una suerte de reverso patético (de 'pathos') del aparatoso y triunfante ardid aqueo.
El gran caballo de madera, en efecto, sería un símbolo de la vanidad intelectual. Por eso tenía que ser tan grande, no sólo para albergar a todos los guerreros. Hay algo especialmente satisfactorio en realizar tamaña obra, casi monumental, a la altura de la ciudadela que se pretende asolar. Las ropas de mendigo, por contra, son un símbolo de humillación. Los troyanos cometen la insensatez de meter el caballo tras sus murallas porque lo consideran importante. Pero Odiseo ha de franquear unas murallas no ya de piedra sino de escala social. Ahora puede entrar en su propio palacio y moverse entre los pretendientes (además de recibir sus burlas e imprecaciones) porque a sus ojos resulta insignificante.
La estratagema sigue funcionando, pero la inversión ética es evidente. Tal vez la última lección que tuvo que aprender el sagaz Odiseo, principal ideólogo de esa forma de entrar en los sitios. Si hubiese llegado a Ítaca el primer Odiseo, el que era todo estrategia y todo métis, el mismo que logró huir de la cueva del cíclope porque adivinó dónde dispararle su arma lingüística, probablemente habría ideado otro tipo de argucias para entrar en su palacio y hacer frente a los pretendientes sin pagar a cambio el precio de la degradación. Y probablemente también habría obtenido su primer y último fracaso.
La entrada en palacio como mendigo comporta, por supuesto, una gran argucia acorde al personaje. Pero hasta aquí también se deja oír el magisterio de Circe: la métis por sí sola no es suficiente para regresar, sobre todo cuando uno se ha ido tan lejos en su deriva, más allá de toda esperanza razonable. Es necesario también asumir la pérdida, como bien ejemplifica el pasaje de Escila, y desprenderse de todo. Odiseo se arrastra y empequeñece en su propio palacio: no actúa como un mendigo, sino que se convierte en un mendigo.
"La chiesa (Mendicanti) era piena di uditori; la musica bellissima, le voci stupende. Un contralto cantava la parte del Re Saul, eroe principale del lavoro. Di una voce simile non avevo ancora idea. Alcuni brani musicali erano d'un'infinita bellezza. [...] è qui che la musica trova veramente il suo campo".
Nasceva oggi Goethe che, in Viaggio in Italia, con queste parole descrive un concerto udito a Venezia.
#28agosto
El ábside lateral norte de la iglesia románica de San Cipriano de Zamora. Desconozco nombre, autor y época de ese Cristo que la preside, ni siquiera sé si sigue ahí (en otras fotos que tengo de esta iglesia no está). A ver si alguien de Zamora nos saca de dudas 🧐
Feliz #CumpleMuerte a Isabel de Aragón o de Trastámara, primogénita y heredera de los Reyes Católicos, que falleció tal día como hoy en 1498. Está enterrada en el convento de Santa Isabel de los Reyes de Toledo, fundado en 1477, aunque el lugar exacto no es actualmente visitable, al estar bajo la sillería del coro de las religiosas.
#TalDiaComoHoy de 1492: se presenta a la reina Isabel I de Castilla la primera Gramática de la lengua castellana, obra de Antonio de Nebrija. Constituye el primer estudio sobre la lengua castellana y sobre una lengua romance.