Después de 13 años mi cuenta @latroconis fue suspendida permanentemente, a raíz de un hackeo.
Decidí crear ésta -con el diminutivo que mis amigas se inventaron por allá en los 90s- para seguir compartiendo diseño, panes, dibujos, opiniones, rodadas, amores.
Let's go! 😎
Hasta la captura de Maduro en enero, Venezuela mantenía cerca de 300 presos políticos extranjeros de más de 30 nacionalidades.
Los países afectados deberían explicar públicamente con qué los extorsionaba el chavismo. La mayoría guardó silencio desde 2024, cuando comenzó la oleada de detenciones. Exponer esos mecanismos de presión es una forma de protegerse colectivamente y de identificar a los responsables.
Hoy se sabe, por ejemplo, que el chavismo presionó a Italia con el caso del trabajador humanitario Alberto Trentini mientras buscaba beneficios para Alex Saab y su entorno en los procesos judiciales abiertos en ese país. Diversas informaciones apuntan a que las negociaciones por la liberación de Trentini estuvieron vinculadas a los procedimientos que señalaban a Saab y a su esposa, Camilla Fabri. ¿Se imaginan el escándalo internacional si un trabajador humanitario hubiera sido capturado en Oriente Medio o por alguna dictadura africana?
Con Venezuela, en cambio, predominó una combinación de silencios, cautela diplomática y complicidades que agravó la situación.
Hoy corresponde hacerse otras preguntas. ¿Qué le pedían a España, que todavía tiene ciudadanos presos políticos en Venezuela? ¿Qué le exigen a Colombia, el país que sigue teniendo más rehenes en manos del chavismo? ¿Qué le pidieron a Alemania, a República Checa, a Francia o al Reino Unido?
Las gestiones discretas forman parte de la diplomacia y, en determinadas circunstancias, pueden ser necesarias. Sin embargo, mientras distintos gobiernos negocian nuevas condiciones para invertir en el sector petrolero venezolano, saben perfectamente que quienes ordenaron las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y las torturas siguen impunes, continúan activos y conservan posiciones dentro de la cadena de mando. Los testimonios de antiguos detenidos en El Rodeo I describen condiciones degradantes, incomunicación prolongada y torturas que refuerzan esas denuncias.
Nada de esto es nuevo. Durante años, el chavismo utilizó la detención de extranjeros como instrumento de presión política. Recuerden que Delcy Rodríguez era vicepresidenta, responsable de la economía en quiebra y por años también era a quien le respondía el Sebin. A ciudadanos de distintos países se les negó el acceso oportuno a sus consulados, a una defensa efectiva, a la comunicación con sus familias y, en numerosos casos, a atención médica adecuada, alimentos y medicinas. Podrán fingir amnesia, pero los hechos están documentados. Ocurrieron, continúan ocurriendo y los responsables siguen siendo esencialmente los mismos.
Estados Unidos logró sacar a todos sus ciudadanos presos en 2025. Entre ellos había personas que también tenían otras nacionalidades, como la peruana, la uruguaya o la francesa. La pregunta es por qué tantos otros quedaron abandonados a su suerte. ¿Por qué centenares de personas permanecieron tan desprotegidas mientras eran acusadas falsamente de espionaje, mercenarismo, terrorismo o conspiración? Muchos eran turistas, personas que visitaban a sus familiares, trabajadores extranjeros o solicitantes de refugio, como el chico ucraniano que pidió protección en la frontera y lo metieron preso un año y medio. Al final solo salieron después del 3 de enero. Sin la captura de Maduro y Flores, no hubiesen visto la luz.
Pero los responsables de estos abusos no son únicamente Nicolás Maduro y Cilia Flores. Son también funcionarios que todavía aparecen sonrientes en reuniones diplomáticas y encuentros empresariales. Son personas que aún controlan cárceles, organismos de inteligencia y estructuras de represión. Siguen teniendo capacidad para amenazar, extorsionar y utilizar seres humanos como fichas de negociación.
Más de 600 presos políticos continúan bajo custodia del Estado venezolano. Mientras esa realidad persista, seguirá existiendo un sistema basado en el secuestro, la coerción y la diplomacia de rehenes.
Ese sistema debe terminar.
El periodista de investigación @robertodeniz, quien destapó los crímenes de Alex Saab, nos explica la relación del testaferro de Maduro con el candidato a la presidencia de Colombia Abelardo de la Espriella- quien todavía tiene muchas cosas que explicar.
El programa completo aqui: https://t.co/pc2k5wBwfn
No se puede vaciar de memoria lo que marca una vida. Y eso es, y será, El Helicoide.
Por sus celdas pasaron alcaldes en ejercicio, empresarios, dueños de medios, banqueros. Pasaron mujeres. Pasaron niños. Pasaron adolescentes. Pasaron extranjeros que no entendían por qué estaban ahí. Personas que jamás debieron estar ahí, nunca.
Pasó Venezuela entera, en la piel de los que entraron y no volvieron a ser los mismos.
Lo que no van a poder trasladar es lo que ocurrió ahí. Eso lo reconstruimos nosotros. Protagonistas y testigos. Porque reconstruir el dolor, con nombre y apellido, es la única forma de sanarlo.
Que quede claro, el olvido no viaja en esos autobuses.
Si vamos a hablar de El Helicoide, hagámoslo desde la verdad y la memoria.
Pongamos los puntos sobre las íes:
1. La campaña contra El Helicoide no ha sido “feroz”. Lo que sí ha sido feroz, atroz y espantoso son las torturas que allí ocurrieron y el horror que cientos de venezolanos padecieron entre sus muros.
2. El Helicoide ha sido uno de los más terribles centros de tortura de Venezuela. No es el único, pero sin duda se ha convertido en un símbolo del horror, el sufrimiento y la violación sistemática de los derechos humanos.
3. Si trasladan a los presos políticos, ¿también trasladarán la tortura? No basta con cerrar El Helicoide. Es indispensable poner fin a la persecución, a la prisión política y a todas las prácticas represivas que han marcado la vida de miles de venezolanos.
4. Por supuesto que hay que “hacer un escándalo”. No hacerlo sería un despropósito. Es el deber de todo defensor de derechos humanos y de todo ciudadano. Frente a la tortura, la prisión política y la persecución, el silencio jamás puede ser una opción. Esto debe terminar.
5. ¿Quién nos entiende? Nos entienden los demócratas de Venezuela y del mundo. Pero, sobre todo, nos entienden las víctimas, sus familiares y quienes han sufrido en carne propia las consecuencias de la represión.
6. La memoria histórica debe preservarse. El Helicoide debe convertirse en un museo de la memoria, para que nunca más Venezuela vuelva a conocer el horror que allí se vivió y para que nunca más el Estado venezolano utilice sus instituciones para perseguir, torturar y silenciar a sus ciudadanos.
#LibertadParaTodosLosPresosPoliticos #FinDeLaPersecusión
Esta parte del discurso de @MariaCorinaYA en Oslo me parece necesario de replicarlo. Es el núcleo de lo que fue pactado en Panamá. Y es la esencia de lo que queremos los venezolanos: libertad:
Nuestro pueblo ha sufrido inmensamente y, sin embargo, nunca perdió su vocación de paz. Ha sido provocado, humillado, perseguido, empobrecido y obligado al exilio.
Y aun así, una y otra vez, ha elegido las urnas por encima de las balas, la organización por encima de la venganza y la disciplina cívica por encima de la desesperación.
Esa es la fortaleza moral de Venezuela.
Los acontecimientos del 3 de enero abrieron una nueva realidad política.
Por primera vez en muchos años, los venezolanos han comenzado a pensar no solo en la supervivencia, sino en el futuro.
El miedo no ha desaparecido. La represión no ha terminado. Las estructuras de control no se han desvanecido. Pero algo profundo ha cambiado.
El pueblo ha comenzado a perder el miedo.
El país ha comenzado a imaginar lo que viene después. En una represa reprimida durante mucho tiempo, se ha abierto una pequeña grieta que se ha vuelto imposible de detener.
Y quienes hoy detentan el poder interino también han tenido que reconocer algo que no previeron y que ciertamente no deseaban: que Venezuela no puede estabilizarse, recuperarse ni gobernarse indefinidamente sin la mayoría democrática que se expresó el 28 de julio.
Por eso la negociación es ahora necesaria. No como rendición. No como venganza.
Sino como un esfuerzo serio, firme y responsable para transformar una nueva apertura política en una solución democrática.
Porque el pueblo es el mandato, la legitimidad no es un lujo. No es un detalle procedimental. El país votó por el cambio el 28 de julio y está ansioso por avanzar sin más demoras.
La legitimidad es el fundamento de la reconstrucción democrática. Es lo que permite que las instituciones sean confiables para nacionales y extranjeros. Es lo que permite que la recuperación alcance a la nación. Es lo que permite que la transición se convierta en libertad.
Entendemos la urgencia de la estabilidad.
Ningún venezolano responsable quiere el caos. Ningún demócrata serio quiere la venganza, el colapso o el desorden.
Un país que emerge de la represión, la destrucción institucional y la ruina económica necesita orden. Necesita una transición pacífica, creíble y disciplinada.
Por eso reconocemos el valor estratégico de un marco impulsado por el gobierno de Estados Unidos, basado en la estabilización institucional, la reconstrucción económica y social, y la transición democrática.
Venezuela necesita las tres.
La estabilización institucional requiere instituciones creíbles. La reconstrucción económica y social requiere confianza. Y la transición democrática requiere elecciones libres y justas.
Reconocemos plenamente la importancia de ese marco. Nuestra responsabilidad es ayudar a que cada etapa sea creíble, pacífica y democrática.
Una transición exitosa debe convertirse en un acuerdo nacional, y ningún acuerdo nacional en Venezuela puede perdurar si el pueblo no está en el centro.
Por eso nunca debemos tener miedo del pueblo.
El pueblo no es el peligro en la transición venezolana.
Es la garantía.
Es muy fuerte el tipo de presión que recibió ese señor y su familia.
Ninguno de nosotros, mucho menos quienes lo critican desde su profunda mezquindad, estuvo en esa situación.
Hablar paja desde la comodidad es lo más fácil del mundo.
El voto que le daré a María Corina Machado en una eventual elección presidencial será el primero que le daré a un candidato que realmente me representa y no al que me toca.
No puedo esperar a que llegue ese momento.
Valió la espera y las discusiones necesarias para tener este “Manifiesto de Panamá”.
El documento convierte el 28 de julio de 2024 en un “mandato soberano” y no solo en una elección. En efecto, ese mandato sigue más vigente que nunca y debe cumplirse.
@MariaCorinaYA queda institucionalizada (de nuevo) como líder central del proceso, respetando así la voluntad de la gente que eligió quién debe conducir este movimiento social. El manifiesto le otorga conducción política, coordinación estratégica y control sobre la negociación.
Se ratifica la lógica de transición negociada. El texto habla abiertamente de negociar con el régimen interino bajo condiciones concretas.
Se propone una ruta institucional clásica de transición: liberación de presos políticos, retorno de exiliados, desmontaje del aparato represivo, nuevo CNE y elecciones verificables, todo ello en paralelo a negociaciones que contarán con “técnicos expertos” y representantes políticos.
Acá, quizás, nos están adelantando algo importante: como han pedido Estados Unidos (e incluso organismos financieros internacionales) podrían comenzar a ocuparse espacios sensibles del Estado con figuras avaladas por la oposición y por su trayectoria técnica. El Banco Central de Venezuela podría ser uno de ellos. Lo mismo el Tribunal Supremo de Justicia. Hay que ponerle el ojo a esto.
Se apela a la “visión de Estado” porque hay que ofrecer garantías reales. A la ciudadanía, mediante políticas públicas que comiencen a aplicarse incluso durante la transición. Y también a empresas e inversionistas, con base en contratos e institucionalidad que sobrevivan al cambio político. Delcy Rodríguez ocupa un poder ilegítimo y de facto. Por eso su firma no basta. Tampoco basta el tutelaje coyuntural de Washington, porque en dos años el escenario internacional puede cambiar. Se necesita algo más sólido: legitimidad política, jurídica y democrática. Y eso solo puede otorgarlo quien posee el mandato ciudadano y quien, más temprano que tarde, ejercerá el poder de manera legal.
Se plantea además la construcción de un “Gran Acuerdo Nacional” que incluya no solo partidos, sino también gremios, universidades, iglesias, empresarios, sindicatos, organizaciones civiles y diáspora. Hay una búsqueda clara de ampliar la base política y social. Y es lo correcto.
El manifiesto reconoce explícitamente el rol de Estados Unidos y el “Plan de Tres Fases” planteado por @marcorubio. Un plan que, necesariamente, debe concluir en elecciones libres y reales. Elecciones PRESIDENCIALES.
Hay también una fuerte apuesta por la unidad discursiva. El texto insiste varias veces en “mensaje único”, coordinación y cohesión histórica. Lo necesitamos en este momento complejo. Ojalá todos lo entiendan.
Es un gran mensaje político.
La pelota la tiene ahora la tiranía. Y, como siempre, quien encabeza esto: Estados Unidos.
Hay que seguir hasta ser libres.
Llegó este momento del que hablaba @MariaCorinaYA hace tres años, en abril de 2023:
"Si no se generan los incentivos reales, el régimen no va a ceder en lo fundamental (...) La única negociación que nosotros queremos es una negociación para la democratización de Venezuela y eso pasa por desmontar el sistema criminal y de mafias (...) Tenemos que construir la legitimidad y la fuerza para sentar en una mesa, ahora sí, poniendo allí los intereses y las aspiraciones de los venezolanos. Y eso tiene que ser con fuerza".
A nada estuvo mi mamá de vender un prenda chiquita, de una tía que murió cuando aún yo no había nacido. Eso fue ahorita, este año, en Madrid. No se lo permití, no quiero restarnos más.
Que paguen los ladrones, los represores. Que se queden sin nada de todo lo que nos robaron.
Siento arrechera de buena al ver cómo el hijo de puta de #Zapatero atesoraba joyas en una caja fuerte y muchos venezolanos vendimos: anillos de graduación, dijes, zarcillos para comprar una medicina, hacer mercado, comprar pañales, sacar un pasaporte, comprar un pasaje y huir.
A Zapatero le regalaron una mina de oro mientras los enfermos en Venezuela se morían esperando cupo en un hospital público, las madres buscaban en la basura para darle de comer a sus hijos y los jóvenes migraban porque ganaban $2 al mes.
Hay gente que fue secuestrada y torturada luego de ser delatada a través de VenApp, ahora vinculada a las hijas de Zapatero.
Ellas facilitaban el secuestro y luego padre negociaba el rescate.
El clan Puccio.
Recuerda:
- Te pusieron a pedir una bolsa y una caja de comida.
- Te pusieron a hacer “colas sabrosas”
- Te pusieron a parir para conseguir divisas, mientras ellos hicieron miles de millones de dólares en negocios en torno a estas asignaciones.
- Te pusieron a parir a cambiar tus billetes cuando de un día para otro decidieron que el cierto cono monetario ya no valía más
- Te pusieron médicos mediocres para atender tu salud y la de tu familia.
- Mintieron sobre el número de viviendas construidas, y las que entregaron no te pertenecen, sino que la usaban como instrumento político.
- Tu salario está totalmente bonificado.
- Tus prestaciones sociales son centavos de dólares
- Te pusieron tu pensión como una de las más pobres del planeta
- Te pusieron a parir para sacar tu pasaporte
- Te dejaron sin servicios básicos, y te pusieron todas las excusas existentes.
- Cuando tu ciudad era de las más peligrosas del mundo, te dijeron que solo era una “sensación de inseguridad”
- Te dijeron por 10 años consecutivos que ahora si, que ahora si venía la recuperación económica.
- Te pusieron a hacer colas por horas por gasolina. Mientras ellos controlaban los precios y la distribución.
- Te pusieron a disposición las “perreras” para darte una “solución” de transporte.
- Te pusieron a militares para matraquearte en todas las esquinas.
- Expulsaron a familiares y amigos del país, y los “insultaban” diciendo que estaban por el mundo limpiando pocetas.
- Te dijeron que ser rico era malo, y todos están envueltos en casos mil millonarios de corrupción.
Todo eso y mucho más ha hecho el chavismo.
No los odiamos lo suficiente.