Joan Pau II fou rebut amb la Santa Espina, senyeres, banderes de Barcelona i digué un discurs -íntegrament- en català.
Ara, el "Govern de Tothom" no vol molestar a l'espanyolisme que es mou pel soto-governo de la Generalitat.
Abans em trucaven per dir-me que m'havien enviat un correu
Acabo de rebre per whatsapp una foto d'un correu que m'han enviat com volent dir "t'he enviat aquest correu".
Vull jubilar-me
He vist publicat que sembla que s’hauria traslladat al Vaticà “la importància del català a Catalunya com a element cohesionador i vertebrador de la nostra societat”. Però és que el català no és important com a element cohesionador i vertebrador de la nostra societat. El català és la llengua de Catalunya. La llengua endògena, pròpia, nacional, a Catalunya. El castellà ha estat imposat per una via gens pacífica: prohibicions, lleis lingüicides i la despossessió simbòlica de generacions i generacions de parlants a qui els va ser amputada la parla, com expressava Joan Margarit. Quan es parli de la situació real del català, que també es pensi en això.
Haver de plorar dues setmanes seguides perquè el Papa de Roma parli una mica de català a la Sagrada Família. Ser català consisteix en haver de fer constantment coses humiliants només perquè l'alternativa (no fer-les) és pitjor.
1. Li clava un ganivet 5 vegades per ser blanc
2. Quan arriba la poli, l'agressor es fa la víctima de racisme
3. El noi avisa que l'han punxat i es dessagna
4. La poli l'ignora
5. Emmanilla al noi
6. El noi avisa: «I can't breathe»
7. El noi mor
PERÒ PUTA EXTREMA DRETA 🫶🌈🦄💖
Avui ‘només’ 4 sense sostre + una tenda de campanya en els 350m que tinc entre casa i l’escola. 11 més dormint al ras al parc. Jo no sé quina és la solució però no podem tenir la(es) ciutat(s) així.
Entenc la Comissió Europea. Només si deixem de ser una Comunitat Autònoma i som Estat, s’ens respectarà. Si som una autonomia més, fem nosa. A mi també em fa nosa ser-ho.
Brussel·les carrega contra l'etiquetatge en català: "Aixeca barreres a les empreses" https://t.co/taOG48dsI8
Déu meu...(precisament), l'última que ens faltava:
Marc Giró torna a polemitzar amb l'ús del català i a treure-li importància, i a més diu que el català pot ser xenòfob
Pol Guasch diu que és millor que el Papa faci l'acte en castellà
Què hem fet els catalans per merèixer això?
Soy feminsta y me escandalizo si un obrero me dice guapa, pero si Bad Bunny canta que se va a correr en mi cara el feminismo desaparece y perreo hasta abajo. @Rita_Maestre hipócrita de primera
Aquí votaron toreros en lugar de bomberos.
Yo, si fuera bombero, en lugar de un camión cisterna les llevaría una furgo con banderilleros y el "mataor" en cabeza.
Con los trajes de luces y tó.
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Tots els parlaments del Papa en terres catalanes haurien de ser íntegrament en català. I és perquè el català és la llengua pròpia del país. El castellà, no.
🇫🇷 Deux frères toulousains ramassent quotidiennement les bonbonnes de protoxyde d’azote abandonnées dans les rues de Toulouse.
🔧 Ils les recyclent dans le garage de leur grand-mère en séparant le laiton de la ferraille.
💰 Le laiton est revendu jusqu’à 3 900 € la tonne, transformant un fléau en source de revenus.
⚠️ Ils alertent, sur les réseaux sociaux, les jeunes sur les dangers graves du gaz hilarant : paralysie et lésions neurologiques.
🌍 Cette initiative citoyenne nettoie la ville tout en sensibilisant sur la santé publique.
https://t.co/CTsbzimPgS
Está todo el mundo hablando de La Casita de Bad Bunny pero tengo la sensación de que casi nadie sabe su historia y su genealogía, lo cual es un poco perverso porque la historia de La Casita es tan intrincada como una peli de terror psicológico.
La cosa —y la casa— tiene un principio, que está en Long Island en 1947. Allí un tipo llamado William Levitt miró un campo de patatas y vio, en lugar de patatas, el futuro de la clase media estadounidense, que para él tenía forma de diecisiete mil casas iguales. Literalmente Iguales.
Levitt había aprendido en la Marina a construir barracones a toda velocidad y aplicó la misma idea al baby-boom de posguerra: dividió la construcción de una casa en veintisiete pasos, puso a un hombre a hacer solo el paso nueve durante el resto de su vida natural, y empezó a escupir viviendas a razón de una cada dieciséis minutos. El que ponía los grifos no sabía clavar un clavo y el que clavaba no había visto un grifo, y entre todos, sin que ninguno entendiera la casa entera, levantaron un suburbio del tamaño de una provincia. Se llamaba Levittown.
Que tú dices pues muy bien, vivienda barata y rápida. Y sí, eso lo era. Y racista también, porque el contrato de esas casas idénticas incluía una cláusula que prohibía venderlas a cualquiera que no fuera de raza blanca. Estaba escrito. Con tipografía. O sea, la utopía de la clase media pero no me pongas negros ni hispanos cerca.
Así que tanto Levittown como todas las urbanizaciones que se construyeron en las afueras, también las que no tenían la cláusula explícita, se llenaron de blancos que huían de las ciudades —esto tiene nombre técnico, White Flight, la fuga blanca, que suena a maniobra militar y en el fondo lo era— dejando los centros urbanos a quienes no podían comprar un chalecito. El resultado fue un paraíso siniestro de céspedes idénticos donde todo el mundo era exactamente igual porque por contrato no podía ser de otro modo.
Unos quince años después, un funcionario de Puerto Rico se fue a Toa Baja, al norte de la isla, y desplegó sobre una mesa los mismos planos. Otro Levittown. La promesa de la clase media estampada en hormigón, y todo dentro de algo llamado Operación Manos a la Obra, donde las manos eran las de los boricuas y la obra de los gringos.
Aquí no había cláusula racial porque sería algo absurdo en un lugar tan mezclado como Puerto Rico y, claro, también porque en la isla la exclusión funcionaba por canales económicos, no por los del color de la piel. O no solo. El caso es que el módulo de Levitt entró y dentro de cada casita idéntica un puertorriqueño se instaló a desear exactamente lo que un señor de Long Island había decidido que un estadounidense debía desear.
Pasan sesenta años. La arquitecta Mayna Magruder Ortiz mira una vivienda real en Humacao, ahora al este de la isla, mira los planos de Levittown, y hace lo que hacen los arquitectos, que es copiar. Según algunas revistas de arquitectura, Mayna Magruder combina la herencia del XIX con la urbanización de posguerra, pero el resultado es una casa que está por todo Puerto Rico. Rosa pastel. Cornisas amarillas. Sillas de plástico monobloc, las que pesan ochocientos gramos y aguantan a un obispo, las que tu tío apila de seis en seis al final de la fiesta, el grado cero de la civilización con clima benévolo. También tiene la misma cubierta plana, salvo que aquí no es tejado sino un sitio para bailar, porque alguien decidió en una reunión que esa cubierta que durante toda la historia de la arquitectura caribeña sirvió para no morir bajo la lluvia, fuese ahora un escenario con aforo.
Pero lo que más conocemos todos es el balcón con marquesina. El balcón de la casa obrera puertorriqueña era el órgano social de la vivienda, el sitio donde se enfriaba la cerveza, se vigilaba al vecino y se conspiraba contra el casero, el único lugar donde la clase trabajadora hacía la cosa verdaderamente subversiva, que es estar junta sin pagar entrada.
En La Casita de Bad Bunny el balcón también tiene aforo. Quince personas. Y las quince son Ester Expósito, Los Javis, Lamine Yamal, una cantante llamada Judeline cuyo nombre se evapora a mitad de pronunciación, influencers cuya influencia también está en proceso constante de evaporación, además de unas cuantas chicas desconocidas, blancas y europeas pero disfrazadas de caribeñas a las que un ojeador —y la palabra es exacta— ha elegido para que puedan competir entre ellas por quién sale más segundos en las pantallas gigantes, cinco, trece, veintiuno. Ah, y Marta Ortega, presidenta de Inditex, que baila dentro de la réplica de una casa de clase trabajadora mientras por los altavoces suena un tema sobre la gentrificación de la isla, sobre la mudanza forzosa, sobre la bandera celeste de los independentistas, y nadie en el estadio detecta el cortocircuito porque no hay cortocircuito, el aparato fue diseñado para que la crítica del aparato circule por sus propias cañerías sin tocar jamás una pared.
Y así, la marquesina donde el bisabuelo no tenía dónde caerse muerto es hoy el lugar más caro del universo al que no puedes comprar entrada, porque no se vende, solo se concede, que es la forma final del lujo, el lujo que ni siquiera te deja la dignidad de pagarlo.
En 1967 —poco después de la Operación Manos a la Obra— Guy Debord dijo que la sociedad contemporánea no era una sociedad basada en la imagen, sino que era una sociedad *que es* imagen. La Casita es esa frase hecha hormigón rosa. La sociedad del espectáculo ha localizado una cosa sin mercantilizar —la nostalgia del barrio, la silla de plástico— y la ha mercantilizado tan a fondo que la ha construido a escala 1:1, la pasea por cuatro continentes y te cobra cien euros por verla de lejos y ni siquiera te das cuenta de qué es eso que ves de lejos.
El espectáculo ha engullido la historia de La Casita, la ha digerido, la ha metabolizado y la ha regurgitado convertida en lo que siempre devuelve el espectáculo después de comer, que es más espectáculo.
Aquest gràfic és devastador perquè desmunta un dels grans relats de la política econòmica espanyola dels últims anys: que “els salaris pugen”.
Sí, el salari brut a Espanya ha crescut un 1,43% en termes reals entre 2019 i 2025, però el salari net real —>>> el que realment arriba a la butxaca de la gent després d’impostos i inflació ha caigut un 3,65%, LA PITJOR dada entre les grans economies de l’euro.
La lectura important no és només econòmica. És social i evidentment molt política.
Primer: l’Estat i les cotitzacions s’han quedat una part creixent dels increments salarials. Molta gent cobra més nominalment però viu molt pitjor. Això genera frustració perquè la percepció quotidiana és clara: habitatge més car, menjar més car, serveis més cars i menys capacitat d’estalvi. Ja ho anem veient cada dia…
Segon: Espanya queda completament desalineada respecte països comparables. Portugal, Polònia o Lituània han aconseguit increments molt forts del salari net real. Això vol dir que el creixement econòmic allà s’ha traslladat molt més directament a les famílies.
Tercer: això té conseqüències enormes sobre talent i competitivitat. Si els professionals qualificats veuen que treballar més o progressar professionalment no es tradueix en una millora real de vida, acabes destruint incentius:
menys emprenedoria, menys risc,
menys mobilitat social, fuga de talent, gent emprenyada, mal rollo a l’oficina, i menys capacitat d’atreure perfils internacionals.
A Catalunya això encara es percep més perquè combines:
la nostre pressió fiscal alta,
habitatge super disparat,
salaris europeus molt baixos,
i costos quasi de grans hubs globals.
El resultat és una classe mitjana molt exhausta. Pobresa a l’alça, molta immigració sense estudis i en estat bastant precari.
També hi ha un altre element molt important: molts dels països de l’Est tenen increments enormes perquè partien de nivells MOLT baixos i han crescut ràpidament en productivitat i convergència. Però fins i tot comparant Espanya amb França, Alemanya o Itàlia, la dada espanyola continua sent especialment dolenta.
I aquí apareix la gran pregunta estructural: on va el valor creat?
Perquè si el PIB creix, el turisme bat rècords, les empreses facturen més i l’ocupació augmenta, però el treballador mitjà perd poder adquisitiu net, vol dir que hi ha una disfunció clara entre creixement macroeconòmic i prosperitat real.
Aquest gràfic explica moltes coses que després es tradueixen en:
desafecció política,
polarització,
caiguda de natalitat,
impossibilitat d’emancipació,
i sensació de “treballo més però avanço menys”.
És probablement una de les dades més importants per entendre l’estat actual d’Espanya i per què tants joves i professionals qualificats miren cap a fora.
Curiós.
Any 2008, deixen de pagar hipoteca per la crisi.
Fast forward to 2026. Han passat 18 anys.
Tenen 4 filles menors.
Ergo, les han tingut fins i tot no podent pagar hipoteca.
No pots pagar hipoteca, però cries com un conill.
Catalunya ha canviat molt.