—— Me sorprende lo soberbios que pueden ser los hombres. Sinceramente, con el rostro que tengo, ¿te parece que perdería el tiempo persiguiéndote? —— Lo mira casi de forma descarada. —— No me hagas reír, a diferencia de esos a los que llamas imbeciles, tengo una vida.
Camina erguida con una vela que coloca junto a la foto de su hijo. No hay expresión alguna en su rostro; como si la vida se hubiese retirado de ella hace mucho tiempo.
Sonríe con inocencia y hace una reverencia, es una clara burla.
“Por supuesto, la dejaré en paz. Aunque no recuerdo haberla molesto, es mi amiga más personal.”
Deja en paz a Briseida, aléjate de ella y no la molestes más. ¿Ahora la consigna es lo suficientemente clara?
——— sus brazos cruzó sobre su pecho, la paciencia claramente no la caracterizaba.———
“Realmente no tengo idea.” Manos en los bolsillos, indiferentes. ¿Por qué había tanto gente revoloteando alrededor de él? Le hacían las cosas más difíciles.