Si se va como agente libre está mal.
Si se va al Arsenal dejando dinero está mal.
Si renueva está mal también porque no lo quieren.
Que vergüenza de afición.
Jamás voy a perdonar a Mbappé la rajada pública que le metió a Arbeloa en mayo, en la jornada 36, cuando el espartano estaba ya moribundo.
Álvaro, sin prometernos el cielo, nos hizo creer. Y abanderó un madridismo sin complejos.
Seré un seguidor más del Fulham