decidí ver la vida con amor. Dejé de sobrepensar lo que no controlo, de hacer más grandes los problemas. Entendí que la vida no es lo que me pasa, sino cómo lo afronto. Yo elijo la paz, la gratitud y el amor porque sé que lo que doy, vuelve y todo lo que pasa me ayuda a crecer.
Volvió a ser Abril, pero esta vez ya no estoy intentando comprender el porqué de ciertas cosas. Solté a quien nunca me eligió; ya no tengo el corazón roto. Ahora me rodeo de personas bonitas, y quienes no me sumaban, ya no están. Quizá no todo esté bien, pero sí mejor que antes.