La persona correcta sacará lo mejor de ti, mientras que la equivocada hará que acabes hablando con ChatGPT a las dos de la mañana intentando entender por qué te sientes tan perdida.
Todo hombre quiere una mujer que le brinde paz. Hasta que comprende que la paz no se exige, se construye.
Y esa paz depende, en gran medida, de cómo la trates, de cómo la cuides y de lo que la hagas sentir. Porque ninguna mujer puede ofrecer calma si tú eres la tormenta que perturba su vida.
A veces me pesa un poquito el alma de tanto sentir. Me cuesta aceptar que mi corazón sea tan frágil ante el mundo y que todo me toque de una manera tan profunda. Qué agotador es, a veces, tener un corazón que no sabe querer a medias.
Mi última relación me destrozó tanto mental como emocionalmente que entendí que una infidelidad no era lo peor que podía pasarte dentro de una relación.
Fui la mujer del proceso, la que te apoyó, la que te quiso sin dinero, la que te aceptó con problemas y mil defectos, la que cada vez que oraba le pedía a Dios que te cuidara todos los dias en donde quiera que estuvieras, la que siempre te entendía aún cuando ni tú mismo te entendías, la que conoció la peor versión de ti. Así que no "yo no compito, ni competiré nunca con ninguna mujer".
Madurar es darse cuenta de que ninguno de nosotros es fácil de acompañar. Todos tenemos heridas, miedos y formas de defendernos. Lo que importa es quién está dispuesto a quedarse, comprender y crecer juntos, y que tú también tengas el deseo de crecer y no solo de ser entendido.