Me sorprende el hecho de que no elijamos a nuestras madres, pero así y todo cada uno tiene a la mejor mamá del mundo.
Y si pudiéramos elegirla, yo a la mía la escogería mil veces sin dudarlo.
Te encerraron con una cuarentena récord, te fundieron sin dejarte trabajar, se juntaban en Olivos a tus espaldas, se afanaron las vacunas, llevaron el dólar a $1200, llevaron la inflación a más de un 100% anual y la pobreza a un 50%. Los votaste igual. Te merecés comer mierda.