Es la peor catástrofe en un siglo en Venezuela y no tenemos Estado, no tenemos servicios de emergencia, no tenemos comunicación oficial, tenemos redes sociales bloqueadas, medios en las mismas condiciones, la infraestructura hospitalaria destruida, igual ambulancias y cuerpos de bomberos.
No hay palabras.
Terremoto en Caracas. Lamentablemente este edificio de Los Palos Grandes colapsó. Al lado del Migas en Altamira, frente al hotel y la CAF
1a Av con 1a Transversal de LPG
Lo detuvieron a principios de enero de 2025. Llevaba hallacas y bombones para cenar con su octogenaria madre.
Víctor Hugo Quero Navas tenía 51 años, era comerciante, lo llamaban "el Ruso" por los ojos claros. No era opositor activo, no era figura pública. Estaba en Plaza Venezuela (Caracas) celebrando Año Nuevo cuando funcionarios encapuchados de la policía política del gobierno venezolano se lo llevaron. Lo acusaron de terrorismo, traición a la patria y conspiración. Un hombre con hallacas en la mano, espía internacional. Eso necesitaba el régimen para justificar lo que vino después.
Víctor murió a finales de julio de 2025 bajo custodia del Estado venezolano. Lo enterraron alegando que "no suministró datos sobre vínculos filiatorios" y que ningún familiar fue a buscarlo. Mientras tanto, su madre de 83 años recorría cárceles, fiscalías y defensorías exigiendo saber si su hijo seguía vivo. La dejaron buscar. La dejaron dar ruedas de prensa llorando.
La dejaron envejecer buscando a alguien que llevaba meses en una tumba que ella no sabía que existía.
En mayo de 2026, un tribunal le negó la amnistía porque sus delitos "no calificaban". Llevaba nueve meses muerto. Al día siguiente, el gobierno confirmó su muerte. Alguien en esa sala sabía la verdad cuando firmó esa negativa. O nadie la sabía, que es igual de terrible.
Esto no es un fallo burocrático. Es el sistema funcionando exactamente como fue diseñado: detener sin justificación, desaparecer sin consecuencias, mentir sin costo. Víctor no era nadie especial para el régimen. Era desechable. Y cuando alguien es desechable para un Estado, no necesitan ni mentir bien. Solo necesitan que su madre siga buscando mientras ellos guardan silencio. Carmen Teresa Navas tiene 83 años y reconoció a su hijo en una exhumación. Eso es Venezuela hoy. Sin metáforas.
Y Víctor podría ser cualquiera de nosotros. El que sigue viviendo allá porque no ha podido salir. El que se fue y decidió regresar porque creyó que algo había cambiado. El que va de visita a ver a su mamá por Navidad. El que solo quería cenar hallacas con su familia. En Venezuela ya no existe el perfil de riesgo, porque el riesgo es simplemente estar ahí. Nadie está a salvo. Ni el que nunca se ha metido en política, ni el que tiene pasaporte europeo, ni el que lleva años fuera. Basta con pisar ese suelo en el momento equivocado, cruzarse con el funcionario equivocado, o simplemente existir donde un Estado sin freno decide que eres útil como ejemplo. Víctor no hizo nada. Y por eso su caso es el más aterrador de todos.
Una amiga se pasó el embarazo con demasiada retención de líquidos y continuos dolores de cabeza. Cuando ya estaba de 7 meses los dolores de cabeza eran insoportables y cada vez que iba a emergencias por el dolor, la despachaban diciendo que exageraba porque “era primeriza”. Una+
Mientras dormías anoche, completamente inmóvil en tu cama, nuestra galaxia se desplazó millones de kilómetros a través del cosmos. Te despertaste en la misma habitación, en el mismo planeta, pero inimaginablemente lejos de donde estabas la noche anterior.
La Vía Láctea no se desliza silenciosamente por el universo. Está corriendo a través del espacio a unos 600 kilómetros por segundo, llevando consigo miles de millones de estrellas, planetas y todo lo que hay en ellos en el viaje.
Es un buen recordatorio de que incluso cuando la vida parece inmóvil, siempre estás en movimiento.
Ahora sí hablemos en serio de la foto. Este es un trino para interesados en fotografía, astrofotografía y el que quiera ¿Por qué esta foto es increíble? Algún conspiranóico, dándoselas de suspicaz, preguntó que por qué esta foto tomada por el comandante del Artemis II se veía más opaca que la foto tomada por la tripulación del Apolo 17 en 1972. Bueno. Acá viene lo emocionante. Esta fotografía hubiera sido imposible tomarla con una cámara análoga; y no cualquier cámara digital puede tomarla. El archivo original de esta foto está disponible para su descarga en la página de la NASA. En las propiedades del archivo se puede ver con qué cámara fue tomada y los ajustes de exposición que se usaron. Hasta el serial de la cámara. Esto, primero que todo, garantiza que la foto que estamos viendo no fue creada digitalmente, ni con IA, sino capturada por una cámara real por un humano. Sé que no es suficiente argumento para los conspiranóicos, pero ni modos. Esa que está ahí es la Tierra. Ahora sí lo interesante. ¿Por qué se ve como más opaca que la del 72? porque resulta que en la cara de la tierra que vemos en esa foto, está de noche; si hacen zoom pueden ver el brillo de la iluminación nocturna. Pero ¿cómo, si es de noche, puede verse como si fuera de día? Porque la foto se hizo con un altísimo ISO de 51200! El ISO es la sensibilidad del sensor a la luz. Con la mayoría de cámaras digitales, con ISOs de más de 6400, el ruido es tanto que la foto se ve prácticamente ilegible. Pero la cámara que tiene el comandante Reid Wiseman es una NIKON D5, que no es una cámara muy nueva; tiene 10 años de haber sido lanzada. Pero su sensor es reconocido por garantizar una calidad decente de imagen con ISOs altos. Y eso, para los que siempre preguntan cómo se hace una buena foto del cielo, es fundamental ¿Por qué? Pues para poder tomar fotos de los astros sin tener que bajar mucho la velocidad de exposición. Porque si bajas mucho la exposición apra que entre más luz, queda capturado el movimiento de los astros y de la rotación de la Tierra, cuando estás en la Tierra. Así que un iSO tan alto hizo posible que Wiserman pudiera disparar a una velocidad de 1/4 de segundo. Que es baja, pero no tanto. Es digamos, el límite para la astrofotografía. Por eso esta foto tiene ruido, porque de todas formas es un ISO altísimo.
Pero lo que más me emociona a mí, es que la tomó con un lente 14 -24mm F2.8. Es decir, en terminos coloquiales, que esta foto no tiene zoom. Para que lo dimensionen: cuando uno quiere tomar una foto de la Luna desde la Tierra que salga así de "cerca" tiene que usar un lente de unos 400mm de distancia focal. Wiserman usó un ¡gran angular de 22mm! Es decir que él estaba viendo la Tierra asi de grande frente a sus ojos. Porque la foto no fue recortada en edición y eso lo sabemos porque en las propiedades del archivo siempre aparece cuando una foto fue editada. El archivo está limpio, tiene la resolución original de la cámara. La tierra era inmensa frente a su mirada. Hermoso.
Pero para mí lo más mágico de esta foto, incluso más que las auroras boreales, es que se ve como la luz de sol, que está del otro lado de la tierra, ilumina nuestra atmosfera. Y eso es magia pura, porque esa atmosfera tiene una composición milimétricamente perfecta para permitir que la vida, tal y como la conocemos, sea posible. Esta foto, es un regalo precioso para la humanidad.
Les dejo al link para que descarguen la foto en alta resolución y el pantallazo de las propuedades del archivo.
Lamentablemente aún hoy en día la medicina sigue teniendo una deuda histórica con las mujeres, la mayoría de protocolos y scores se basan en un hombre blanco de 30 años que pesa 70 kilos.
Así que mujeres si tienen síntomas similares exijan un electrocardiograma por favor.
¿Reconciliación?
Desde hace unos años, tengo vecinos chavistas. Sus hijos se fueron del país, así que uno de ellos, los dejó a cuido en una casa contigua a la mía.
Antes de su llegada, la casa estuvo vacía unos dos años. Cuando se fueron los dueños, dejaron una gata preñada que se robaba mi comida, abría mi nevera, parió en mi casa y llenó de pulgas todos los espacios de mi sala.
Fue una agonía darla en adopción porque como no era mía, no me quería ni ella ni sus hijos así que no podía atraparla, hasta que un pollo y una jaula después, logré encontré un hogar para ella y otro para cada uno de sus dos hijos.
Una vez que estuve libre de la gata, llegaron los nuevos inquilinos. Al principio no los trataba más que por cordialidad, pero, al pasar el tiempo y al ser un par de viejos, comenzaron a saludar y a pedir favores.
No me pesaba ayudarlos a pesar de saber su simpatía política.
Una de las primeras cosas que recuerdo de su llegada es haberme arrepentido de dar en adopción a los gatos. No sé qué fue lo que hicieron pero no había pasado un mes cuando ratas y ratones comenzaron a salir de esa casa. Infestaron todo el vecindario.
La segunda acción inmediata fue ranchificar aquel lugar. A punta de escardilla sacaron la grama del frente y en su lugar, sembraron cualquier cantidad de matas tipo monte.
-No es tu problema- me repetía al ver convertido aquel jardín en un descuidado y oscuro bosque sin ninguna estética. Más que visualmente, eso no me afectaba.
Luego comenzaron a tender la ropa en el frente de la casa y, poco después, a usar las cercas de la mía para hacerlo.
Afortunadamente, mi hijo en ese tiempo de unos 8 años, salió un día y quedó horrrizado al ver interiores, medias y sábanas en la cerca y le pidió que no usara nuestra cerca como tendedero. Fue la última vez.
Un día me ofrecí a llevar y buscar sus bombonas de gas vacías a la casa de la jefa del consejo comunal, principalmente porque me daba lástima que estando tan mayor, lo hicieran ella o su esposo.
Después se quedaron sin agua, así que les pasé una manguera para que pudieran llenar su tanque.
De vez en cuando, la señora me llamaba y después de pedirme alguna cebolla, pastilla, o incluso que le pagara la bolsa de Clap, se ponía a echar cuentos.
Le seguía la corriente. La veía sola. Casi nadie la visitaba y salvo el teléfono por el que se comunicaba gracias al internet que yo le regalaba de mi casa, no tenía mucho que hacer. Solo eran ella y su esposo.
Llegaron las elecciones del 28 de julio de 2024 y con ellas, la persecución a quienes se quejaron de los resultados oficiales.
Ella no solo aplaudía como foca sino que además, ponía el televisor a todo volumen con discursos oficiales de los voceros del régimen para que yo también escuchara. Se burlaba y llamaba escuálidos a las muchedumbres en las calles.
En la madrugada del 28 vi a sus nietas arrancar los afiches de Maduro de los postes de luz en los que estaban guindados para luego, prenderles fuego; también vi a uno de sus hijos celebrar la victoria de Edmundo González y manifestar en contra de los resultados anunciados. Sin embargo, ella en su ignorancia pedía cárcel para los que veía en el televisor.
Dos días después, detuvieron a mi vecino. Un muchacho humilde y trabajador de 26 años. Su delito fue subir un TikTok exponiendo una nota de voz de la jefa de calle de la comunidad en la que decía que como en el sector Nicolás Maduro solo había sacado 96 votos, los otros 336 votantes no volverían a comprar ni pollo ni comida del Clap allí y que, desde ese momento en adelante, le debían pedir esa comida a María Corina.
Después de la detención de mi vecino, estuve fuera de mi casa un mes y medio aproximadamente.
El día que regresé, apenas entré a la casa el vecino, un señor de unos 75 años, envío un mensaje al grupo de WhatsApp de la comunidad que decía: Volverá Tin Tan y volverá Tarzan, pero los fascistas criminales, esos no volverán.
Se multiplicó el sentimiento cuando leí:
en shock con el descubrimiento de que es el óvulo el que elige qué espermatozoide dejar entrar y cuál no. no son ellos nadadores eximios que ganan el premio a la tenacidad sino el huevo sabio el que consiente o rechaza. nadie lo rompe, él solito se abre o no. la vida no empieza con una conquista sino con una elección.
Venezolanos comenten aquí sus anécdotas de cosas que hacían en 2016-2017 para sobrevivir y no me refiero a cualquier cosa.
Empiezo yo: Me tuve que cepillar los dientes con jabón.
En la Venezuela de Schrödinger mueren soldados cubanos que no estaban en Venezuela y el gobierno libera presos políticos que el gobierno dijo que no habían.