No hay persona, ni trabajo, ni relación, ni situación que valga tanto la pena como para que sacrifiques tu salud física, mental y emocional, no importa que te estén ofreciendo, tu salud es un precio demasiado alto, si no te está sumando, ahí no es.
Que calvario con los padres que creen que los hijos tienen la OBLIGACIÓN de mantenerlos solo por el simple hecho de que emigró. Yo solo le pido a Dios mucha salud para seguir trabajando fuerte y no ser carga de mis hijos.