Como último acto de amor le pedí a Dios que cuidara tu corazón y tu camino. Le hablé del cariño tan profundo que sentía por ti y de lo importante que era para mí verte feliz. Le pedí que te permitiera cumplir cada uno de tus sueños y que te acompañara en cada lugar que recorras. También le pedí que, en los momentos difíciles, sintieras su paz y su compañía, y que pusiera en tu camino a alguien que te valore, te apoye y te quiera de verdad. Como último acto de amor decidí seguir mi camino, porque entendí que buscábamos cosas diferentes.