—“Me tengo que ir. Mañana mi hija juega su primer partido.” Hace unos años, habría sido el último en irse.
Otro pidió un café en lugar de otra cerveza.
—“Estoy entrenando temprano.”
El mismo que antes siempre proponía “una más”. Otro pasó media cena respondiendo mensajes. No porque estuviera distraído. Estaba hablando con su mujer, que acababa de acostar al bebé con fiebre. Y el último, el más callado de todos, apenas habló.
Al despedirnos me contó que esa semana había perdido a su padre.
Y que simplemente necesitaba estar un rato con nosotros.
Volví a casa pensando en algo.
Durante años creí que crecer significaba cambiar de amigos.
Ahora creo que crecer es aprender a querer a los mismos amigos en versiones distintas. Ya no somos los que cerraban los bares.
Somos los que preguntan si llegaste bien.
Los que celebran un ascenso.
Los que hacen silencio cuando hace falta. Los que entienden que cancelar un plan por un hijo enfermo no es una excusa. Es una prioridad.
Quizá la amistad no consiste en verse todas las semanas. Consiste en que, aunque la vida cambie a todos…
cuando finalmente vuelven a sentarse en la misma mesa, nadie tenga que explicar por qué sigue ahí.
Y eso, con los años, vale mucho más que cualquier promesa de juventud.
Por esa cabeza pasan el alquiler, la tarjeta, los servicios, la comida
del perro, el gimnasio y encima el auto empezó a hacer un ruidito
Ahora entiendo esa mirada de mi papá
Un héroe ♥️
💣 NONO ESTO TERRIBLE: EL JUEZ TRATÓ A CRISTINA COMO UNA PRESIDIARIA MÁS Y LE EMPEZÓ A HACER PREGUNTAS QUE LA DEJÓ AL BORDE DEL COLAPSO
🤣 "Ay bueno... Si usted me deja hablar estoy detenida..."
💥 "Doctora, esto LO MARCA LA LEY. ¿Recuerda algún antecedente penal?"
Mi sobrina se quebró ayer el brazo y en llanto me dice, "tía si vamos al hospital me das la manito?" Obvio que te doy la manito, te doy las escrituras de mi casa, la vida te doy.
"MI PAPÁ MURIÓ HACE 10 AÑOS. AYER… ME ESCRIBIÓ UN CORREO" 💬💔
Asunto:
“Ya vi que te vas a casar. Abre el archivo adjunto”
No creo en fantasmas.
Nunca creí. Soy ingeniero. Vivo de datos, lógica, causas y efectos. De cosas que se pueden explicar
Por eso nada me preparó para ver el nombre de mi papá en mi bandeja de entrada… Con fecha de hoy
No sentí miedo.
Sentí vacío.
Mi papá, David, murió cuando yo tenía 15 años. Cáncer de páncreas
De esos que no avisan y no perdonan.
En sus últimos meses pasaba horas encerrado en su estudio, frente a la computadora
Mi mamá decía: Está ordenando sus cosas. Yo pensaba que cerraba cuentas. No sabía que estaba peleando contra el tiempo… Por mí
Cuando murió, el mundo se apagó. Me quedé siendo un adolescente sin manual:
sin papá, sin respuestas, sin saber cómo se vive así
Entonces llegó el primer correo. El día que cumplí 18. 12:01 a.m
Asunto: Ya eres legal.
Casi dejo caer el celular
Era su voz.
Feliz cumpleaños, hijo. Hoy ya eres un adulto… Y vamos a tomarnos un buen vino juntos
Me mandó al garaje.
Ahí estaba la botella que compró el día que nací. Lloré en el piso como no lloré ni en su funeral
Ese día entendí todo: correos programados para no perderse mi vida. Para seguir siendo mi papá incluso muerto
Pero lo de ayer fue distinto.
Ayer le pedí matrimonio a Clara.
No lo publiqué. No lo conté. Solo mi mamá y dos amigos lo sabían
Y aún así, hoy llegó otro correo.
Asunto: Operación Boda.
Pensé lo peor.
Que alguien había hack3*do su cuenta
Que era una broma cruel. Abrí el archivo. Y ahí estaba él. Cansado. Enfermo. Pero sonriendo. Con su corbata azul
Hola, futuro novio. Hoy no puedo estar ahí para ayudarte… Así que vamos a practicar.
Diez minutos siendo mi papá otra vez.
Corrigiéndome. Calmándome
Respira… No aprietes tanto, por la izquierda… Yo no veía el video Yo estaba ahí con él
Al final se acercó a la cámara: Hijo, no importa con quién te cases, mientras se ría de tus chistes malos. Si se ríe, es ella
El matrimonio no es 50/50… Es 100/100 del que pueda darlo ese día. Yo voy a estar ahí. En primera fila. Aunque no me veas.
Cuando terminó, entendí algo: Mi papá no estaba ordenando papeles. Estaba dejándome un mapa para la vida
Mi tío tiene instrucciones para enviar esos correos en cada momento importante. Tal vez haya uno para cuando tenga un hijo o compre mi primera casa
La tecnología puede ser fría.
Pero el amor… El amor es capaz de atravesar el tiempo, la muerte y el silencio solo para decirte: 💬 “Arréglate la corbata, hijo. Hoy es un gran día”
Ayer por la mañana el chirrido de un freno, el ruido seco de un impacto y gritos entran por los balcones de San José 1111.
Un choque, dije, y veo que Diego sale corriendo escaleras abajo. Me asomo a uno de los ventanales y veo un taxi incrustado contra la persiana del bar de enfrente y un hombre que grita con desesperación, intentando manipular el volante del auto para sacarlo de la vereda y bajarlo a la calle.
Cuando lo logra se puede ver una persona de espaldas que está absolutamente inmóvil. Lo veo a Diego en la calle a los gritos pidiendo una ambulancia. La calle se llenó de patrulleros hasta que, finalmente, llegó primero un médico en una moto y más tarde el resto del personal de salud.
Hoy me contaron que el cuerpo inmóvil para siempre era el de Adrián Cherasco. Me dijeron que tenía 39 años y que siempre venía desde su provincia, Córdoba, para hacer vigilias mirando mi balcón. Supe que había terminado hacía muy poco el secundario y que los militantes le habían puesto de apodo “Córdoba”.
Me cuesta mucho escribir estas líneas, me enoja mucho que el amor y el agradecimiento tengan tanta mala suerte. ¿Será un signo de la época que nos toca vivir?
En tiempos de algunas ingratitudes y olvidos convenientes, gracias Adrián “Córdoba” por estos meses de acompañamiento y vigilia en San José 1111.
Estoy segura que Dios y la Virgen te tienen a su lado y que podrás descansar en paz.
"PERMÍTANME CELEBRAR PORQUE NOS HAN QUITADO DEMASIADO" — Anaís Castro, venezolana en Argentina, sobre la captura de Nicolás Maduro
"Tengo derecho a celebrar porque ellos me contaminaron el alma. Si siento una justicia amarga porque por lo menos a ese dictador y asesino se lo lleven de mi país permítanme celebrar porque nos han quitado demasiado. ¿Hasta esto nos van a decir que no podemos hacer?".
🇵🇷🇻🇪🇺🇸 | Momento en que una madre y su hijo venezolanos irrumpen valientemente en una manifestación de izquierda en San Juan, Puerto Rico, realizada en defensa de Nicolás Maduro.
Entre los manifestantes pro-Maduro no había ni un solo venezolano.
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.
Señora Presidiaria, tenga la decencia de no opinar de economía. Acá estamos trabajando para arreglar el desastre que dejó su último gobierno.
Si mal no recuerda, en diciembre de 2023 solo la inflación mensual fue de 25%: prácticamente lo mismo que todo 2025. Y todo eso con una economía con precios congelados, dólar artificial, 27 tipos de cambio (Qatar, Coldplay, soja, blue, Steam), faltantes de nafta, electrodomésticos carísimos, pobreza y desempleo.
En apenas dos años logramos romper ese esquema empobrecedor, ordenar la economía y ser mucho más libres que antes.
Lo que leo no son críticas, presiento un poquito de miedo frente al rumbo correcto que estamos tomando.
No se preocupe. Aproveche el tiempo que tiene para estudiar un poco más. Tal vez el Presidente pueda recomendarle uno o dos libros de economía.
Si quieren atraer un trabajo charlen con gente que ame su trabajo
Si quieren tener pareja charlen con gente que es feliz en pareja
Si se quieren casar busquen gente que este casada y que a pesar de las cosas saben quererse y respetarse
Si quieren bajar de peso busquen gente que haga deporte y los apoye en su cambio físico, que se alegren de sus avances
Si quieren viajar juntense con gente que haga lo mismo que les pase data y que se emocionen tanto como ustedes
El entorno importa, siempre importa. Busquen a donde quieren estar porque si comparten tiempo con gente que no esta en ese lugar es malo para progresar porque solo van a recibir comentarios negativos y desalentadores.
Yo re tengo ganas de ser madre pero ahora por ejemplo me cuenta mi hermana que mi sobrino tiró un juguete contra la tele de 65” y no prende.
Capaz que tantas ganas no tengo
Acaban de liberar fondos para discapacidad
Miller : Y lo hice pre o post elecciones?
- Post elecciones
: Se da cuenta?
- No lo hizo para ganar votos entonces?
: No se juega así. Eso sería jugar sucio. Si yo brego para cambiar las reglas del juego