Echar 50 o 60 horas semanales (muchas sin cobrar o mal pagadas) nunca molestó a nadie. Ahí, silencio.
Pero reducir 2 horas y media… Un drama para según qué partidos y para la patronal.
No es imposible, ya dijeron lo mismo cuando se conquistó la jornada de 8 horas, que sería el fin del mundo. Y lo que fue, en realidad, fue el principio de una vida mejor.
Reducir jornada no es un capricho, es salud, es tiempo, es vivir.
Y algún día será una realidad.
Han pasado 11 meses de un año en dónde aprendiste, que la vida no resulta cómo esperas, en dónde lloraste y te rompiste, pero siempre supiste salir adelante. Lo estás haciendo tan bien cómo puedes. Sé amable contigo, y proponte terminar tú año con amor propio.