He leído infinidad de veces por aquí que se puede criticar al gobierno, estar enojado y celebrar el Mundial. Que es posible porque somos seres multidimensionales. Déjenme contarles algo desde mi experiencia.
En el Mundial México ‘86, el ambiente era de pura fiesta: fiesta genuina, celebración colectiva, apapacho al alma…
Todos celebrábamos porque nueve meses antes, todos lloramos; todos quitamos piedras; todos juntos le mentamos la madre al gobierno que abandonó a las víctimas del terremoto.
En el ‘86 estuvimos juntos, en las buenas y en las malas.
40 años después, no sé a dónde ha ido el México empático, respetuoso del dolor ajeno y solidario que vi en el ‘86.
No creo que uno solo de los asistentes mexicanos a la inauguración haya ignorado el viacrucis que han pasado las madres buscadoras tratando de visibilizar su dolor. Debieron saberlo incluso para prever rutas de tránsito y acceso. Como las encapsularon; como hubo de arrodillarse una de ellas.
Tampoco creo que ignoren que el Ángel de la Independencia hoy se vista con las imágenes de las personas desaparecidas y los buscadores asesinados.
Menos que no hayan notado la glorieta de los desaparecidos.
Y sin embargo, decidieron ignorarlas. El costo del boleto les da derecho a celebrar frente a un escenario que oculta la tragedia de los más de 130,000 desaparecidos en México y la negligencia e indolencia de los gobiernos locales y federal de morena.
Yo no digo ni sugiero que nadie debería acudir al estadio; la afición en México es real, apasionada y leal.
Pero no dejo de pensar que el México del 86 habría ido al estadio y luego, tal vez, solo habría celebrado con amigos y familia en su hogar.
El México del ‘86 habría cedido el espacio público a quienes NECESITAN DESESPERADAMENTE denunciar su tragedia ante el mundo.
Hoy los noticieros reflejan la alegría y alboroto de los mexicanos en las calles, y las manifestaciones -ya que no mencionan siquiera a los desaparecidos en específico- son nota de 10 segundos para hablar del “gran ambiente que se vive en México”.
Las madres buscadoras no necesitan que el gobierno las invisibilice una vez más: el adormecimiento absoluto se ha apoderado de nosotros como sociedad, que llenando el espacio público de gritos, mariachi y cantos ayudamos a que las tragedias se olviden, que pasen a segundo plano. Peor: hemos normalizado que coexista en nuestra realidad la tragedia. Y estamos llegando al punto donde no hay vuelta.
Hoy, en el primer día del mundial, la estadística marca que 92 personas han desaparecido. 38 no serán localizadas y 4 serán localizadas sin vida.
Ojalá algún día podamos recordar como éramos cuando nos importaba el dolor ajeno; que no somos distintos, incluso ante la realidad de un mundial creado para una élite. Todos amamos a amigos, familia, pareja. No somos distintos. Y el dolor de otros no debería sernos indiferente.
Ojalá.
#MadresBuscadoras
#130MilDesaparecidos
#FifaWorldCup #Mexico
Una vez leí un comment de alguien que decía que: el trabajo es la guardería de los adultos, y ahora que lo comparo con la guardería de mi bb me hace mucho sentido!
Increíble que ahora todo hace daño, que el aceite, que la leche, que bañarse todos los días, que dormir del lado derecho, todo es malo excepto trabajar 8 horas al día, 5 días a la semana. Eso sigue siendo buenísimo.
Pero mientras tanto: mi casa, mis reglas.
Uno cree que a esta etapa ya se acabó el rollito de criar, pero la vida te demuestra que esa chamba nunca termina. Ser papá es ser incómodo. Y si no los incomodamos, no los ayudamos a crecer. Lo siento.
Tu hijo no tiene ansiedad.
Lo que tiene es falta de hambre.
Y la culpa es tuya.
Ayer despedí a un chico de 22 años a los diez minutos de empezar su periodo de prueba.
¿El motivo?
Me preguntó cuántas pausas para el café tenía y si el trabajo era "presencial obligatorio" porque le generaba estrés el transporte público.
Le di su mochila y le abrí la puerta.
Sin drama.
Sin explicaciones.
Estamos en 2026 y hemos creado un monstruo: el profesional de cristal.
Gente que cree que el sueldo es un derecho de nacimiento y que el esfuerzo es "explotación".
Me dicen:
—"Es que los tiempos han cambiado, ahora priorizamos el bienestar".
Mentira.
Priorizáis la mediocridad.
Priorizáis el camino fácil mientras el resto del mundo os pasa por la derecha sin pedir permiso.
El éxito no es apto para gente que necesita un "espacio seguro" cada vez que recibe una crítica.
El dinero no fluye hacia los que esperan que la empresa se adapte a sus traumas infantiles.
Si te ofende este texto, felicidades: eres parte del problema.
Eres de los que piensan que "ser amable" es más importante que ser eficiente.
Eres de los que confunden tener una opinión con tener resultados.
He visto a padres arruinarse pagando carreras privadas para que sus hijos terminen llorando en un hilo de X porque su jefe les ha pedido que lleguen puntuales.
¿Quieres ayudar a tu hijo?
Deja de protegerlo de la realidad.
Deja de validar sus excusas.
Enséñale que el mundo es un lugar hostil que desayuna gente con "potencial" y merienda gente con "títulos".
La verdadera salud mental es ser capaz de sostener tu vida sobre tus propios hombros sin pedirle a los demás que carguen con tu peso.
Aquel chico se fue llamándome "boomer".
Yo me volví a mi mesa a trabajar con gente que sabe que, en el barro, las etiquetas de cristal no sirven para nada.
El mundo no te debe nada.
Aceptarlo es el primer paso para dejar de ser un estorbo.
La esclavitud no desapareció porque la gente se volvió buena.
Eso es lo que te enseñan en el colegio y es básicamente falso.
Desapareció porque resultó ser un pésimo negocio.
Y la economía lo descubrió antes que la filosofía moral.
Pensalo un segundo.
Un esclavo no tiene ningún motivo para producir más allá del mínimo que evita el castigo.
No cuida las herramientas porque no son suyas.
No te avisa cuando algo falla porque avisarte puede volverse en su contra.
No aprende el oficio porque aprender el oficio no le sirve a él para nada.
Todo el problema de información y de incentivos que tiene la planificación estatal, la esclavitud lo tenía antes, y peor.
Robert Fogel lo documentó con datos en Time on the Cross, ganó el Nobel por eso, y la conclusión fue incómoda para todo el mundo y es que la esclavitud en el sur de EEUU era localmente rentable solo bajo condiciones muy específicas de producción extensiva y baja complejidad técnica.
En cuanto esas condiciones cambiaron con la industrialización, el sistema entró en colapso económico antes de que llegara ningún ejército a liberar a nadie.
El trabajador libre tiene motivo para llegar temprano, cuidar la máquina y avisar cuando algo falla.
El esclavo tiene motivo para hacer exactamente lo contrario.
No es que la esclavitud fuera mala, aunque lo era.
Es que era ineficiente de una manera que ningún capataz podía resolver.
Todo sistema basado en coerción lleva adentro su propia destrucción, no porque sea inmoral sino porque no puede generar las señales que necesita para funcionar.
La realidad le pasa factura igual.
A man can go to work faithfully every day as an architect and bring home money to provide for his family.
Society will praise him as a healthy role model, an invested father, an ideal husband. His ambition is righteous.
A woman can go to work faithfully at that same job, and society will respond differently.
They’ll accuse her of trying to be a boss babe. They’ll ask her why she’s outsourcing her parenting to strangers. They’ll insist she’s unqualified, a DEI hire that’s dragging down efficiency. Her ambition is selfish.
It’s fascinating how quickly “providing for your family” stops being noble the moment a woman does it.
Este artículo aborda el gran problema de nuestra era: la caída de la natalidad en todo el mundo de forma simultánea y acelerada. En más de dos tercios de los 195 países, la fertilidad ya está por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer, y en 66 de ellos se acerca a un solo hijo, con algunos lugares donde el número más común es cero. Lo más sorprendente es la velocidad del fenómeno: países en desarrollo como México, Brasil, Túnez, Irán y Sri Lanka han superado recientemente a Estados Unidos en descenso de natalidad, envejeciendo antes de enriquecerse. Aunque el declive demográfico lleva décadas en naciones ricas, se ha intensificado drásticamente en los últimos diez años y ahora afecta a casi todo el planeta.
La principal causa del descenso reciente no es que las parejas tengan menos hijos, sino que se forman muchas menos parejas. El número de niños por madre se mantiene estable o incluso sube entre quienes ya son padres, pero ha caído con fuerza el porcentaje de mujeres que tienen al menos un hijo, especialmente entre los grupos con menor educación e ingresos. Factores económicos tradicionales como la vivienda explican parte del problema en países ricos (hasta la mitad del descenso desde los años 90 se relaciona con la dificultad para comprar casa y el aumento de jóvenes que viven con sus padres), pero no dan cuenta de la caída global ni de su aceleración reciente.
La evidencia apunta cada vez más a los smartphones y las redes sociales como el factor clave del desplome de la última década. En país tras país, la natalidad cae bruscamente justo después de la masificación de los teléfonos inteligentes y el 4G. Por otro lado, los jóvenes socializan mucho menos en persona, tardan más en encontrar pareja, elevan sus expectativas por la influencia de Instagram y TikTok, y se agranda la brecha ideológica entre hombres y mujeres jóvenes. Esto genera más soledad, frustración en las relaciones y menos formación de familias, sobre todo entre los menos favorecidos.
Sobre el tema económico os pongo dos apuntes. Uno es que la caída en la natalidad en algunos países es mayor en las personas con menos educación e ingresos:
“Los estereotipos que suelen asociarse a esta tendencia incluyen mujeres que anteponen su carrera a tener hijos, o parejas que deciden no tenerlos a pesar de contar con un buen nivel de ingresos disponibles.
Sin embargo, en un amplio rango de países, la caída en la natalidad y en la formación de parejas es mucho más pronunciada entre las personas con menor educación y menores ingresos. En contraste, la proporción de universitarios que forman parejas y tienen hijos se mantiene estable o incluso está aumentando en algunos casos.”
El otro es que la buena situación económica tampoco parece arreglar la tendencia:
“En varios países ricos, como Estados Unidos y el Reino Unido, la vivienda ha sido uno de los principales obstáculos para formar familias en las últimas décadas.
Según un análisis del Financial Times, hasta la mitad del descenso en las tasas de fertilidad de estos países desde los años 90 puede explicarse por la caída en la propiedad de vivienda y el aumento de jóvenes adultos que siguen viviendo con sus padres.
En estas situaciones, la ausencia de una vivienda a largo plazo actúa como una barrera para otros compromisos también a largo plazo.
Sin embargo, esto no explica el fuerte descenso más reciente ni su amplitud global. En la región nórdica, por ejemplo, la fertilidad ha caído a pesar de la estabilidad económica y del aumento de jóvenes que viven solos, en lugar de con sus padres o compañeros de piso.
E incluso cuando las parejas pueden permitirse mudarse a su propio hogar, es cada vez más probable que se separen. En varios países, las personas que se van a vivir juntas ahora tienen más probabilidades de romper que de tener un hijo, una inversión radical de la norma histórica.”
Según este artículo, estamos viendo un cambio real y medible en el comportamiento de los padres con estudios superiores en Estados Unidos: están dispuestos a trabajar menos fuera de casa para participar más en la crianza y las tareas domésticas. Esto está reduciendo (aunque no eliminando) la brecha sexual en el trabajo no pagado.
Por primera vez en más de dos décadas, los padres con educación universitaria han aumentado significativamente el tiempo que dedican a sus hijos y al hogar. Entre 2019 y 2024, estos padres sumaron más de 4 horas semanales a las tareas domésticas y el cuidado de los niños, mientras reducían casi 6 horas semanales su jornada laboral pagada. Este cambio es especialmente notable en familias con niños menores de 6 años y se produce de forma casi “uno a uno”, es decir, menos horas en la oficina equivalen a más horas en casa.
Como consecuencia, la brecha entre hombres y mujeres se ha estrechado. Las mujeres siguen haciendo más trabajo no remunerado que los hombres (14,8 horas más por semana), pero esta diferencia es 3,8 horas menor que antes de la pandemia. Entre las familias con estudios universitarios, la brecha se ha reducido todavía más (4,5 horas), quedando en 12,7 horas semanales a favor de las madres. También se ha reducido la diferencia en horas de trabajo pagado ya que los hombres ahora trabajan solo un 29 % más que las mujeres.
Este cambio está siendo impulsado principalmente por los propios hombres. La pandemia y el auge del trabajo remoto jugaron un papel clave, al darles mayor flexibilidad para compaginar empleo y familia. Otros factores son el aumento de empleos en sectores como sanidad y hostelería (donde predominan las mujeres) y un cambio en las prioridades familiares y las normas de género. Las mujeres con mayor educación y mejores salarios también tienen más poder para exigir una repartición más equitativa de las tareas.
Sin embargo, no todos los expertos están seguros de que este cambio sea permanente. Algunos creen que se trata de una “revolución en la paternidad” que transformará a los hombres jóvenes en parejas más iguales. Otros advierten que podría ser temporal y que si las empresas eliminan la flexibilidad del trabajo remoto, muchos padres podrían volver a priorizar su carrera. Además, parte del cambio se explica porque las mujeres ahora tienen más capacidad para “irse” si la distribución de tareas no les convence, y los hombres estarían reaccionando a esa nueva realidad.
En definitiva, parece que estamos ante uno de los cambios más importantes en los roles de género de las últimas décadas.
@AnnBurns337@mdzol Lo mismo y soy de México! Y si tuviera otr@ hij@ tendria que dividir ese par de horas de atención en 2. Por eso mismo es que no tengo otr@.
This is what happens when women choose men that wants to be fathers rather than simply wanting kids.
Daddy’s girls make the world a better place and that’s just facts🥰
Madre soltera.
Custodia total de su hija de 6 años.
CV brillante.
Lleva 4 meses buscando trabajo.
1ª entrevista:
—¿Situación familiar?
—Tengo una hija. Vivimos solas.
—¿Y quién la cuida cuando trabajas?
—Está en el colegio. Después, con cuidadora.
—Ya. ¿Y si se pone mala?
—Tengo plan B.
—Pero estarás sola gestionándolo todo...
—Como millones de personas.
No le llaman.
2ª entrevista:
—Aquí hay viajes ocasionales. ¿Problema?
—Ninguno.
—¿Y tu hija?
—Lo tengo cubierto.
—Ya, pero una cría de 6 años necesita...
—Lo. Tengo. Cubierto.
Silencio incómodo.
No le llaman.
3ª entrevista:
Miente.
—¿Hijos?
—No.
La contratan en 48 horas.
Primer mes todo bien.
Segundo mes, la niña enferma.
Tiene que salir corriendo. ↓↓
Nos quieren madres, pero amas de casa, pero 50/50 con la plata; con hombres que no sean de mucho dinero, porque si eres ama de casa y pagas el 50% de lo económico, tienes que fijarte solo en los sentimientos del hombre, jamás en nada más. Porque si te fijas en el carisma, la estabilidad o los logros, entonces eres “hipergámica”.
Los fachos en Internet te dicen que “eres el peor ser humano y la causante de la perdición humana” porque no quieres parir. Te dicen que “un hombre solo quiere una mujer que los atienda, que sea femenina, hogareña, que ame a sus hijos y los cuide”. Pero tampoco quieren que seas una interesada ni que busques a un hombre por su capacidad adquisitiva, a pesar de que te dicen constantemente que, si sales a trabajar para ganar dinero, eres una “marimacho”. O la típica: “no quieren que un hombre sea el jefe de la casa, pero sí quieren un patrón que las mande y las ponga a hacer hojas de Excel”.
"Incansablemente" no sé, pero cuando necesite personal en mi área tuve que revisar los CVs yo, hacer el contacto yo y entrevistas iniciales yo... y RH que hizo?!?!?
CNN se infiltro en grupos de varones en los que se organizan para dormir y violar a sus parejas. Se comparten tips, medicamentos, videos donde les levantan un párpado para ver si están adecuadamente drogadas. Y monetizan el contenido.