The only piece worth reading about Messi and Argentina right now. From the start, the hate campaign felt inorganic—and this exposes why. The implications are frightening, reaching far beyond one athlete, into how narratives are manufactured and public opinion weaponized.
A fin de cuentas, los argentinos tenemos que luchar contra dos estigmas a la vez: no somos ni la mierda que dicen afuera que somos, ni somos la mierda que el gobierno dice que somos. Por eso la impotencia: estamos solos.
nooo por qué no hizo nada cancillería para parar esto!!
la cancillería: nos complace informar que construimos una base marítima británico-española de nombre "cucu cucurella se come una paella"
Una buena manera de evitar que el mundo no diga cosas horribles de nuestro país, nuestra cultura, nuestra gente, que no inventen barbaridades, es no hacer mierda las instituciones de soft power, tales como la ciencia, la universidad y el cine.