Confío en que después de una decisión que al principio cuesta tomar, siempre hay una puerta que se abre, una ventana que te oxigena y una señal de la vida que te demuestra que todo, tarde o temprano, vuelve a estar bien.
Está bien sentirte perdida y en crisis y desilusionada y caótica y hecha un desastre. Sin brújula, rara, incómoda, indecisa y dudosa. Enredada en un laberinto que una solita creo.
Para encontrarse hay que perderse. La vida es esto: enredarse y desenredarse.