Feliz es la persona que vive tranquilamente, en su propio rincón, sin guerra con nadie, sin molestar a nadie, sin confusiones ni fricciones con nadie, solo cuidándose a sí misma, buscando la superación y la madurez en la vida.
Aprendí que Dios permite muchas cosas en mi vida, tanto de bendición, como procesos dolorosos, y hasta ahora puedo dar gracias por todo eso que he vivido, me han hecho una persona fuerte, una persona de fé, y no tengo temor de lo que pueda venir porque sé que Dios está conmigo.