@jxdxsl_2@ale_rivero74 trabajar la resiliencia y la asertividad, una alimentación sana, así como abandonar el tabaco, el alcohol y otras drogas y la práctica regular de ejercicio físico, que son fundamentales para afrontar el estrés, y contribuyen a la salud mental.
@jxdxsl_2@ale_rivero74 Si, hay tratamientos psicológicos centrados en psicoeducación y autoconocimiento. Aprender a afrontar el estrés, mediante técnicas de relajación y respiración, así como con terapia psicológica cognitivo-conductual, ajustar las expectativas a la realidad, mejorar la autoestima +
@jxdxsl_2@ale_rivero74 Se puede evitar o reducir en el caso de que ya haya aparecido. Pero, para ello, es necesario que el docente sea consciente de lo que le está ocurriendo y tenga interés en cambiarlo. Debe quedar claro que la culpa no es del alumnado.
@ale_rivero74@jxdxsl_2 Aquellos que tienen calificaciones deseables y a los que no les supone una gran dificultad memorizar conceptos tendrán toda la atención del docente, ya que su trabajo es “fácil” en este caso y le ahorrará un gran estrés.
@ale_rivero74@jxdxsl_2 En ocasiones, suele ocurrir que el síndrome del profesor quemado hace que el docente solo le preste atención a los “mejores” alumnos.
@jxdxsl_2@ale_rivero74 Algunos de los síntomas que suelen presentar los docentes que sufren burnout son: agotamiento físico y psicológico de la persona, despersonalización, endurecimiento emocional, mayor despreocupación por el alumnado y problemas o circunstancias personales.
@jxdxsl_2@ale_rivero74 Uno de los más conocidos es la escala de Maslach o Maslach Burnout Inventory, que consta de 22 ítems en forma de afirmaciones sobre los sentimientos y actitudes del profesional.
@ale_rivero74@jxdxsl_2 A esto además le sumamos los sueldos bajos, los pocos incentivos profesionales, la poca motivación a salir de la zona de confort, la carga laboral excesiva, la monotonía de las rutinas diarias y la poca participación en el trabajo que se delega.