Ahora entiendo porque los hombres son felices, puro ver partidos de futbol, cervezas, gritar con tus amigos. Hasta yo me enojaría si me estuvieran escribiendo que dónde estoy.
Mi parte favorita de una relación es cuando empiezan a contarse anécdotas de la infancia. De pronto ya sabes por qué se quebró el tobillo, de dónde salió la cicatriz en la ceja y los chistes familiares. Ese nivel de confianza es simplemente hermoso.
Últimamente he confirmado que soy la consentida de Dios, lo noto en como me cuida, como me guía, en como acomoda todo a mi favor, incluso cuando no entiendo nada.