Los hombres se matan en el gimnasio y a nosotras nos gustan así: que lleguen llenos de energía y vitalidad a los 80 años, luchando por la soberanía latinoamericana del lado del pueblo.
Preocupados disque por grosero; en vez de asustarse por el reality del pais, donde va el “supuesto líder”, enfundando una pistola como si nada. ¡Empiecen a preocuparse por cosas que de verdad importen!
Hannah Arendt al estudiar el Holocausto, llegó a la conclusión de que las atrocidades no siempre las cometen personas que disfrutan el mal, sino personas que dejan de pensar críticamente y entregan su juicio moral a una causa, una autoridad o una ideología.
me da vergüenza hablar con lingüistas,,,la gente se paranoia con los psicólogos pero el lingüista te detecta la patología gramatical y el uso desesperado del subjuntivo que metiste en una sola frase
Me da pesar la vergüenza que sienten los fascistas de no leer libros, de no saber nada, de no haber visto el mundo, de no poder pensar con grandeza, de no saber siquiera qué gusto tienen.
Debe de ser terrible sentir solo vergüenza.
Y sentirse incapaces de cultivarse y aprender.
nunca lean a la gente triste, siempre lean a escritores que han hecho su camino con perseverancia y constancia como Patricia Highsmith que escribió esto en sus diarios: no importa que escribas mala poesía, escribila igual.
A veces no es que el otro no quiera hacerse cargo. Es que todavía no puede. Y eso nos confronta con lo difícil que puede ser respetar el tiempo del otro.
Cuando estoy durmiendo tranquilamente y recuerdo lo que dijo Dostoievsky: “Es muy fácil vivir haciéndose el tonto. Si me hubiera declarado idiota en mi juventud puede que ahora ya fuera más inteligente, pero quise tener ingenio demasiado pronto y heme aquí ahora hecho un imbécil”