Domingo de Ramos. He salido a dar una vuelta y me han montado en un burro y me ha aclamado la multitud. La semana pinta bien. Estoy por presentarme a las elecciones y todo.
Me acuerdo ese sentimiento de ir al cine a los 8 años sabiendo que, durante todo el día, no ibas a vivir una mayor explosión de estímulos y experiencias que en esas dos horas. Hoy, en cambio, el cine es el único lugar en el que sucede una pausa de la sobreestimulación del mundo.
A un universitario le quitas el café de avellana y el paquete de Choco Boom de por la tarde y le cascas una alcachofa en la máquina y lo hundes en la mismísima miseria, eh.