El acuerdo binacional entre Venezuela y Estados Unidos, y los contratos petroleros y energéticos firmados ayer, que son apenas una muestra relevante de todos los que se han venido firmando en estas semanas, se pueden criticar desde la soberanía, la legitimidad y la constitucionalidad. Las tres críticas son legítimas y no las descarto.
Pero hay que decir algo incómodo: en Venezuela, hace ya mucho tiempo, ¿qué resiste esa misma lupa? El problema no nació ayer ni con este acuerdo. Es viejo, es transversal y cubre a todo el país. Un marco legal erosionado durante décadas no se puede invocar de manera selectiva, solo cuando el resultado no nos gusta.
En procesos como el que estamos viviendo, los acuerdos pragmáticos y políticos van por delante y por encima de un marco legal que precisamente habrá que reconstruir. Ese es el orden real de las transiciones, nos guste o no.
Estados Unidos es el elefante en la mesa. Fija condiciones, sí. Pero también opera como ancla de garantía para mover capitales que de otro modo no vendrían. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y quedarse con una sola es hacer trampa en el análisis.
¿Se puede cuestionar la calidad del negocio para el país, presumiendo que podría ser mucho mejor? Por supuesto. Y quizás sea cierto. Pero dos precisiones. Primero: esas condiciones todavía no están claras, y solo cuando lo estén podremos evaluarlas con certeza. Segundo: cualesquiera que sean esas condiciones, serán mejores que el 60% teórico de un barril bajo tierra. Ese barril no le da de comer a la gente que lo necesita desesperadamente.
Y el impacto de fondo va mucho más allá del petróleo y de lo fiscal. Estos acuerdos traen un efecto multiplicador enorme: inversión masiva en infraestructura, cambios en los mapas eléctricos de las regiones, recuperación del gas e industrialización, activación de todos los sectores conexos, potencial de desarrollo tecnológico, condiciones para construir nodos energéticos para inteligencia artificial. Este convenio es a la economía venezolana lo que las tiendas anclas de marcas famosas es a los centros comerciales en todo el mundo: garantía de captación de más inversiones.
Y lo más importante: una oportunidad real de mejora en la calidad de vida de una población venezolana que no tiene lobby en Washington ni abogados en Nueva York.
Ahí está el punto. La soberanía sobre un recurso que no se puede desarrollar no es soberanía: es titularidad. Para la gente en la calle, un ancla de inversión y de reactivación vale más que seguir siendo la reserva inactiva más grande del mundo.
Me atrevo a decir que se comete un error al creer que primero hay que resolver lo institucional para después transformar la economía. La realidad podría ser exactamente al revés: un país que mejora, que come, que se educa y que se estimula, está mucho mejor dotado para conquistar sus propios cambios institucionales y políticos.
Y precisamente porque pienso esto, hay que exigir lo otro con la misma fuerza: que las condiciones se publiquen, se discutan y se evalúen. Defender el pragmatismo no es defender la opacidad. Son cosas distintas, y confundirlas sería el error más caro de todos.
Este video debería tener un millón de RT: Cayetana demolió en solo 2 minutos el verso del lenguaje inclusivo y el populismo. Subí el volumen y que exploten las redes. 🔥👏🏻
@DonaldTNews Yes, pride and BLM is divisive. Children don’t need to be exposed to concepts that some adults struggle with. School is for reading, writing and mathematics.
Algo muy bueno debe estar haciendo @hcapriles para que lo más fétido de la letrina mayamera y el lupanar mediático de La Salida le esté cayendo encima.
Dime quién te ataca y te diré quién eres.
gobiernos dictatoriales y democráticos, ha formado y visto egresar a un gran número de generaciones UCVistas que hoy, se destacan en el país y el en mundo como los mejores.
Ha sido mucho lo que esta Casa que Vence la Sombra le ha dado a la humanidad y en estos primeros #UCV300,
Corre en las redes sociales un vídeo en el cual el presidente de la UTIER, Ángel Figueroa Jaramillo, le expresa a sus unionados: "Nosotros tenemos 4 días para ausentarnos, ¿verdad? Pues, tenemos 5 días pa' joder", en momentos en que los apagones han aumentado en la Isla.
Si Trump hubiese expulsado a 16 niños trinitarios en un peñero, el mundo se paraliza y la izquierda mundial quemaría todas las ciudades. El gobierno de Trinidad lo hace con unos niños venezolanos, que huyen de una tiranía, y todos callan.
Así está el mundo.
#DondeEstanLos16
Varias cosas en estas imágenes. 1ro: la ausencia absoluta de bioseguridad. El covid no existe cuando de amarrar poder se trata. Pero más Indignante es ver pueblo llenar un estadio a favor de quienes arruinaron al Zulia x completo. Una caja clap y un bono no vale tal INDIGNACIÓN
Cuando leo a la gente dando por cierta la confesión de Roland Carreño; entiendo porqué no saldremos jamás del chavismo. Jorge Rodríguez, para algunos, tiene más credibilidad que el Papa.
En lugar de engañar a los venezolanos con falsas esperanzas de una intervencion militar que no está dispuesto a llevar a cabo, Trump debería aumentar la presión sobre su amigo Vladimir Putin para que deje de apoyar a la dictadura de Maduro! https://t.co/8ExvjVAkBN @elnuevoherald
..Ayer por primera vez en mí vida,me pusieron unas esposas y me mantuvieron detenido por unas dos horas..Todo por reclamar en la cola de la gasolina. Aprendí que no somos unidos; cuando eso pasó todos los que estaban a mi lado se esfumaron... sólo quedé yo y mi hijo..
Es bueno aclarar de vez en cuando que @jguaido no es un caudillo ni un dictador. Sencillamente un joven que tuvo el coraje de asumír la representación de la mayoría democrática del parlamento y depende de quienes lo apoyan. Ni es mago ni controla todas las variables del drama.