Reconocemos y valoramos las importantes obras que se construyen actualmente en La Altagracia. Sin embargo, nuestra provincia ha triplicado su población en apenas diez años, acumulando grandes desafíos en infraestructura, servicios y calidad de vida.
Aún existe una importante deuda social pendiente. Debemos seguir trabajando para que el extraordinario crecimiento económico de nuestra provincia se convierta en un desarrollo integral que beneficie a todos los altagracianos.
@ac13alex Al final tenias razón, ojala Debers cambie su actitud o se auto sacara de @MLB que lamentable no saber que talento sin disciplina es fracaso garantizado
El censo especial para La Altagracia, aprobado por el Senado de la República, no debe verse como un gasto, sino como una inversión en planificación y desarrollo.
Pero aún más importante: si los recursos económicos fueran una limitante, el sector privado, comunitario, académico, estudiantil y político de nuestra provincia está dispuesto a colaborar y aportar los recursos humanos y logísticos necesarios para hacerlo posible.
Tenemos voluntarios identificados, capacidad organizativa y el compromiso de una provincia que quiere conocer su verdadera realidad poblacional.
La Altagracia merece saber cuántos somos realmente. Porque sin datos reales seguiremos planificando sobre estimaciones; con datos reales podremos construir el futuro que nuestra gente merece.
El censo especial para La Altagracia no es un lujo, es una necesidad.
El Estado planifica sobre estadísticas. Si nuestra población real supera ampliamente las cifras oficiales, entonces estamos planificando hospitales, escuelas, carreteras y servicios públicos sobre números incorrectos.
Sin datos reales no hay desarrollo justo. La Altagracia merece ser contada como realmente es.
Cumplimos nuestro segundo día de jornada en Ottawa, Canadá, participando en este importante encuentro de ParlAmericas, donde continuamos intercambiando experiencias y abordando temas fundamentales para el fortalecimiento institucional, el comercio, la democracia, la transparencia y el desarrollo sostenible de nuestros países.
Estos espacios permiten conocer buenas prácticas parlamentarias, fortalecer la cooperación internacional y seguir construyendo una visión moderna y estratégica para la República Dominicana y toda la región.
Seguimos representando con orgullo a nuestro país junto a la delegación de senadores y diputados dominicanos presentes en esta importante jornada internacional.
Hoy estamos en sesión en el Senado de la República, conociendo importantes proyectos de ley y valiosas resoluciones orientadas al fortalecimiento institucional, el desarrollo nacional y el bienestar de todos los dominicanos.
Seguimos trabajando con responsabilidad, compromiso y visión de futuro por una mejor República Dominicana.
Hoy realizamos en el Senado de la República el taller
“Regionalización y el rol del Senador en los Consejos Provinciales”, un espacio de alto nivel para seguir fortaleciendo la aplicación de la Ley de Regiones Únicas de Planificación.
Contamos con la valiosa participación del arquitecto Erick Dorrejo, quien aportó una visión técnica clave sobre el ordenamiento territorial y la articulación entre planificación, inversión pública y desarrollo regional.
Desde el Senado seguimos impulsando no solo el conocimiento de esta ley, sino también su fortalecimiento, a través de iniciativas que buscan que el presupuesto, la inversión pública y la planificación respondan realmente a las necesidades de nuestras provincias.
Ordenar el territorio es ordenar el desarrollo. Y ese es el camino que estamos construyendo.
Hoy no se dio el resultado que todos queríamos, pero el béisbol, como la vida, también enseña que incluso los grandes equipos enfrentan derrotas. Lo importante es la grandeza con la que se compite y la dignidad con la que se representa a un país.
Nuestros jugadores volvieron a demostrar el talento, la pasión y el carácter que han convertido a la República Dominicana en una potencia mundial del béisbol. Cada vez que salen al terreno llevan con orgullo nuestra bandera y proyectan al mundo lo que somos como nación.
Gracias a nuestra selección por representar con honor al pueblo dominicano.
El orgullo de ser dominicanos sigue intacto.
Nuestro presidente Luis Abinader estuvo inmenso en su discurso de rendición de cuentas de hoy 27 de febrero 2026. Sin dudas: gobierna a favor del pueblo dominicano. El mejor presidente que ha tenido la República Dominicana.
El precio silencioso de pensar demasiado.
Por Rafael Barón Duluc Rijo
Durante años hemos repetido que la inteligencia es una ventaja absoluta. Que pensar rápido, comprender profundo y anticipar escenarios es una especie de blindaje contra el fracaso. Que quien es brillante tiene la vida resuelta. Pocas creencias han sido tan extendidas y tan poco examinadas.
La inteligencia abre puertas, sí. Pero también impone cargas que rara vez se nombran.
Las personas con mentes intensas suelen vivir en un estado de alerta permanente. Anticipan más, conectan más, perciben más matices. Donde otros ven una situación simple, ellas ven variables, consecuencias y contradicciones. Ese ejercicio constante no siempre se traduce en tranquilidad; muchas veces se traduce en ansiedad.
Pensar más también cansa.
No se trata de fragilidad ni de dramatismo. Se trata de hiperconciencia. De no poder ignorar lo que se entiende. De no poder fingir que no se ve. La mente que analiza todo tiene dificultad para descansar. La que detecta incoherencias convive con la incomodidad. La que anticipa escenarios vive emocionalmente problemas que aún no existen.
Esta forma de ansiedad no siempre es visible. La persona funciona, trabaja, cumple responsabilidades. Desde fuera parece equilibrada. Por dentro, la mente no se apaga. Revisa conversaciones pasadas, imagina conflictos futuros, cuestiona decisiones, evalúa consecuencias. El cuerpo termina pagando lo que la mente no detiene: insomnio, tensión, cansancio persistente.
A esto se suma otra dimensión menos visible: la soledad.
La inteligencia no siempre encuentra eco. No todos procesan el mundo al mismo ritmo ni con la misma profundidad. Esto no hace a nadie superior o inferior, pero sí genera desajustes. La persona que necesita conversaciones sustanciales, coherencia interna y sentido puede sentirse fuera de lugar en entornos que privilegian lo inmediato y superficial. No es arrogancia. Es diferencia de procesamiento.
Muchas veces, quien piensa más aprende a callar. Reduce sus ideas para no incomodar. Simplifica lo que siente para no parecer exagerado. Se adapta para encajar. Y en ese proceso va cediendo pequeñas partes de sí mismo. La incomprensión cotidiana , “te complicas demasiado”, “no es para tanto”, termina erosionando la confianza interna.
También existe una presión silenciosa que pesa sobre quienes destacan intelectualmente: la expectativa de no fallar. El perfeccionismo se vuelve norma. El descanso, culpa. La mente brillante aprende pronto que su valor parece depender de su rendimiento. Y así comienza una carrera interna que rara vez concede indulgencia.
Paradójicamente, muchas personas muy inteligentes conviven con el síndrome del impostor. Cuanto más saben, más conscientes son de lo que ignoran. Dudan, revisan, cuestionan. Mientras otros avanzan con certezas simples, ellas avanzan con reservas complejas. El éxito no siempre calma la duda; a veces la intensifica.
Ser inteligente no es garantía de bienestar emocional. Tampoco es condena. Es, sobre todo, una forma exigente de estar en el mundo.
La clave no está en apagar la inteligencia, sino en aprender a regularla. En entender que no todo problema debe ser resuelto por uno mismo. Que no toda incoherencia requiere confrontación. Que no todo pensamiento merece prolongarse hasta el agotamiento.
Orientar decisiones, valores y sentido. Pero cuando se convierte en vigilancia permanente, pierde su función y se transforma en peso. La mente necesita límites tanto como necesita profundidad. Necesita pausas tanto como análisis.
En una cultura que celebra el rendimiento y la rapidez, quizás el verdadero acto de madurez para una mente brillante no sea demostrar más, sino exigirse menos. No sea pensar más, sino saber cuándo detenerse. No sea comprenderlo todo, sino aceptar que vivir también implica límites.
Tal vez el verdadero signo de inteligencia no sea la capacidad de analizar sin descanso, sino la sabiduría de saber cuándo descansar del análisis.
Bienvenido a Higüey, señor presidente @luisabinader .
Nuestra provincia puede dar testimonio de un hecho histórico: nunca antes un presidente había visitado tantas veces La Altagracia, y siempre con un propósito claro: llevar soluciones concretas y obras que transforman vidas.
Hoy celebramos juntos la inauguración del nuevo Mercado Municipal de Higüey, una obra que impulsa el desarrollo, fortalece el comercio local y dignifica a nuestros trabajadores.
Cuando el gobierno escucha y actúa, las comunidades avanzan.
Higüey siempre será tierra de puertas abiertas para quien trabaja por su gente.
Seguimos en la búsqueda de la joven Erammy Gabriela Cedeño Javier, de 13 años, desaparecida desde el pasado sábado 7 de febrero en Higüey.
Nos unimos al dolor y la angustia de su familia. Cada minuto cuenta. Si tienes cualquier información que pueda ayudar a dar con su paradero, por favor comunícate de inmediato con las autoridades o con sus familiares.
Pedimos a toda la comunidad de Higüey, La Otra Banda, Verón–Punta Cana, Nisibón y Yuma mantenerse atentos, compartir esta información y colaborar en todo lo necesario.
Hoy más que nunca debemos actuar como comunidad. La solidaridad puede marcar la diferencia.
Hoy celebramos un gran paso para nuestra provincia. Tuvimos la primera reunión técnica para la organización de los Juegos Escolares Deportivos Nacionales 2027, ya que La Altagracia será la sede oficial de este importante evento.
Este logro es resultado de las gestiones realizadas ante el presidente Luis Abinader y del director del INEFI, Alberto Rodríguez, a quienes agradecemos su respaldo.
Seguimos impulsando el deporte escolar, la educación integral y el desarrollo de nuestra gente.