Trump apretó el botón.
¿Contra quién?
Contra un régimen que:
Cuelga mujeres en grúas por quitarse un velo.
Apedrea adolescentes por “adulterio”.
Legaliza el matrimonio infantil desde los 9 años.
Asesina a homosexuales por “ofender la moral islámica”.
Encierra, tortura y ejecuta a disidentes políticos.
Obliga a mujeres a abortar si no están casadas.
Mata manifestantes en las calles a balazos.
Persigue a periodistas, poetas y músicos.
Financia a Hamás, Hezbollah, la Yihad Islámica.
Sueña con borrar del mapa a Israel.
Llevaba adelante un programa nuclear con fines destructivos.
Planeó y ejecutó atentados en América Latina, como el de la AMIA (Buenos Aires, 1994).
Trump no le escribió una carta.
No firmó un tratado.
Le tiró algunos misiles
En un mundo donde los líderes se arrodillan ante la barbarie para parecer “civilizados”, Trump: trató al mal como mal. No lo relativizó. No lo negoció.
Porque hay momentos donde la única respuesta,moral y humana…
es la fuerza.