A la población del mundo que dice que los argentinos compramos el mundial, de haber sido así, estaríamos tranquilos y no desayunando almorzando y cenando Rivotril, freezando jugadores, quemando palo santo, anulando mufa y con la carótida a punto de reventar desde hace un mes.
Dios, te pido una más. Te pido que todo el esfuerzo de la selección Argentina sea recompensado y bendecido por tu manto celestial y brille tu gloria en ellos. En hombre poderoso de Jesús, amén.
Los españoles tienen que esperar a que una nube tóxica tape el sol para ver un color de su bandera en el cielo. Nosotros tenemos el privilegio de ver la nuestra todos los días hasta el fin de los tiempos.