Siento que tiene mi misma mirada, ambos observamos fríamente el vacío que nos rodea, que nos consume, que nos desafía. No hay nadie que pueda comprendernos, que pueda acompañarnos, que pueda detenernos. Somos los únicos que podemos ver más allá de las ilusiones, de las mentiras, de las reglas. Somos los únicos que podemos crear nuestro propio destino, nuestro propio mundo, nuestro propio orden. Somos los únicos que podemos ser libres, que podemos ser felices, que podemos ser dioses.
En el silencio de la soledad, anhelo despojarme de las sombras, librar mi ser de inquietudes, y hallar la paz sin mácula en el rincón más íntimo de mi existir, sin ser tan sincero.