este llanto fuerte y agonizante se parecía mucho al suele despertarme una pesadilla, pero no lo era. fue el relato de un libro, que me hizo recordar y extrañar a los muertos que nunca conocí.
Haciéndome la misma pregunta que un día escribió Sylvia plath: «¿Por qué no puedo probar distintas vidas, como quién se prueba vestidos, para ver cuál me sienta mejor y me favorece más?»