Algunas ausencias ocupan demasiado espacio.
Nos enseñaron a medir la pérdida de una manera extraña. Creemos que el tamaño de una ausencia depende del tiempo que alguien estuvo con nosotros, de los años compartidos, de la frecuencia de los encuentros o de la cercanía física que existió. Sin embargo, querido, la vida suele desmentir esa lógica con una facilidad desconcertante. Hay personas que permanecen décadas a nuestro lado sin alterar demasiado nuestra historia y otras que pasan apenas un instante por ella y dejan una huella capaz de acompañarnos durante toda una existencia.
Quizá lo has experimentado. Entras a una habitación y todo parece estar exactamente donde siempre estuvo. Los muebles conservan su lugar. Las fotografías siguen colgadas. Las rutinas continúan avanzando. El calendario no se detiene. Sin embargo, algo resulta imposible de ignorar. Hay una silla que pesa más de lo normal. Hay una conversación que ya no sucede. Hay una risa que dejó de aparecer en el momento exacto donde antes iluminaba la tarde. Y entonces descubres que la ausencia no ocupa el lugar que dejó una persona. La ausencia ocupa también los espacios que esa persona llenaba dentro de ti.
Recuerdo haber atravesado temporadas donde la nostalgia aparecía sin previo aviso. Bastaba una canción, un aroma, una calle o un gesto cualquiera para que el corazón volviera a abrir una puerta que creía cerrada. Durante mucho tiempo pensé que aquello era una señal de debilidad. Hoy comprendo que era una expresión natural del amor. Cuando algo ha sido profundamente significativo para el alma, su recuerdo no desaparece simplemente porque el tiempo avance.
Nuestra cultura suele apresurarse a resolver el duelo. Quiere explicarlo, administrarlo y archivarlo. Como si todo dolor tuviera que convertirse rápidamente en una lección. Como si cada herida debiera producir una respuesta inmediata. Las pérdidas vinieron a transformarte. Y la transformación tiene sus propios ritmos.
Por esa misma razón queridos, las ausencias más que ser superadas hay que integrarlas.
Te aseguro que con los años descubres que sanar no consiste en borrar la huella de quienes se fueron. Consiste en aprender a caminar con ella sin que cada paso se convierta en una batalla. El amor verdadero rara vez abandona por completo los lugares donde alguna vez habitó. Se transforma. Cambia de forma. Se vuelve memoria, gratitud, carácter, conciencia. Y de pronto aquello que un día dolió como una herida abierta termina convirtiéndose en una raíz profunda desde la cual también florecen nuevas formas de vida.
#danielhabif
Querido mío, encontrarás la bonanza. Conviértete en una oda a la perseverancia y al valor. Hazte una promesa de resurgir, y en el camino encontrarás una o mil razones para seguir. Te recuperarás si o si, Dios no extravía a sus hijos. Recuperarás tanto, que se te caerá de las manos. Vas a sobreabundar.
Lloraré si sé llorar
Como el tímido rocío del clavel, en soledad
Estaré todos se irán, ya lo sé
A tu lado en cada golpe
Como lo hacen las orillas y la mar
Como lo hace el campo y el agua que lloverá
Podría ser más educado
Pero, el alma sólo entiende de emoción
Y si hay Dios…
@pavel_arreola Kobe es un ejemplo absoluto de el poder de la mente,su filosofía,entrega y disciplina lo llevaron a los límites positivos a nivel deportivo. BlackMambaForever🖤
No minimices hacer lo que te llena, no todos los sueños tienen por qué llevarte a la fama. No todos tienen por qué implicar una visión grandilocuente
#danielhabif