culpar a quien rompió el silencio que cuestionar a quien provocó el daño.
Si alguna vez te hicieron sentir que eras el problema por defenderte, recuerda esto: muchas veces el sistema necesita un culpable para no enfrentar la verdad.
Hay familias donde el problema nunca es quien agrede. El problema es quien se atreve a decirlo.
En terapia familiar existe un concepto llamado scapegoating o chivo expiatorio. Ocurre cuando la familia necesita que alguien cargue con toda la culpa para evitar mirar el verdadero
problema. Entonces, quien pone límites, denuncia el abuso o deja de guardar silencio termina siendo señalado como "el conflictivo", "el exagerado" o "el que destruyó a la familia".
Mientras tanto, la persona que agrede suele ser justificada, protegida o minimizada. Es más fácil