Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida. #ViajeApostólico
Voy con un hilo con mi opinión técnica sobre el anuncio del inicio de un proceso de reestructuración de la deuda externa venezolana. Un poco largo, sabrán disculpar.
Al punto: Un gobierno sin legitimidad democrática, sin cuadros técnicos, sin estadísticas macroeconómicas, fiscales ni de deuda creíbles, sin programa formal con el FMI y sin un plan de estabilización coherente, anunció ayer el inicio de un proceso acelerado y parcial (solo bonos) de reestructuración de la deuda externa. Eso es, en sí mismo, una pésima noticia para el país y, sobre todo, para la recuperación económica futura que eventualmente tendrá que liderar un gobierno democrático.
Una reestructuración soberana exitosa es una salsa que tiene que llevar necesariamente cuatro ingredientes: legitimidad del emisor; cifras auditables; ancla multilateral (FMI/Banco Mundial), y; un plan macro creíble. El gobierno interino tiene cero de cuatro. Y aun así, sale a negociar con una contraparte que sacará todas las ventajas posibles. Esto pone al país a enfrentar serios riesgos:
1.- Quita insuficiente. Sin un análisis de sostenibilidad de deuda refrendado por el FMI no hay forma técnica de defender una quita (haircut) grande. La evidencia comparada es contundente: Argentina 2005 logró una quita cercana al 65%; Grecia 2012, 53%; Ucrania 2015, alrededor del 20% en VPN. Sin ancla multilateral, puede haber un descuento, pero este será negociado sobre la inferencia que hagan los acreedores sobre la capacidad de pago de un soberano débil. Imagino que habrá muchos tenedores de bonos interesados en un haircut pequeño, pero el interés nacional es exactamente lo opuesto a eso.
2.- Mayores costos de financiamiento futuro. Como consecuencia del punto 1, es bastante posible que el stock de deuda resultante no sea lo suficientemente bajo para poner a la economía en una trayectoria de deuda sostenible, por lo que la curva soberana venezolana post-reestructuración nacerá pagando un spread estructuralmente más alto que el de pares emergentes con similar ratio deuda/PIB. Se puede restablecer el acceso al mercado, pero a un costo mucho más alto, lo cual alimenta la dinámica fiscal insostenible en el futuro.
3.- Plazos cortos y períodos de gracia mínimos. La experiencia nos dice que cuando un soberano débil se sienta a negociar con acreedores fuertes y sin árbitro multilateral, el acreedor impone y el soberano acepta. Mi intuición es que esto probablemente afectará las condiciones generales que se pueden obtener de este proceso, incluyendo plazos y períodos de gracia, por lo que habrá menos tiempo para que el flujo de caja externo se recupere y, por tanto, mayor probabilidad de un nuevo default técnico en pocos años.
4.- El anuncio de una reestructuración solo parcial del stock de deuda (solo bonos) no tiene sentido técnico. Venezuela tiene un stock de deuda externa que incluye deuda en bonos, deuda comercial, impago de proveedores, deuda multilateral, deuda bilateral y un montón de laudos arbitrales en contra de la República por expropiaciones (se estima en unos US$ 200 mil millones). Reestructurar solo los bonos (unos US$100 mil millones), subestima la verdadera carga de la deuda externa y no resuelve el problema integralmente, por lo que el alivio efectivo será marginal y la sostenibilidad post acuerdo seguirá estando muy comprometida.
5.- Existe riesgo real de que un proceso de negociación asimétrico como este, con debilidad estructural en el Ministerio de Finanzas, el BCV, la Procuraduría General y la Asamblea Nacional, se terminen introduciendo cláusulas que comprometan ingresos petroleros futuros, activos en el exterior y hasta políticas fiscales futuras. Esto incrementaría la fragilidad jurídica del acuerdo, pues un gobierno democrático futuro tendría que litigar para revisar términos lesivos.
6.- Por último, el costo de oportunidad. Y este es quizás el más grave. Una reestructuración mal hecha hoy, hipoteca la posibilidad de una reestructuración bien hecha en el futuro, por un gobierno democrático legítimo, con planes coherentes para la estabilización y el crecimiento económico, con el FMI respaldando nuestra posición, con cifras auditadas, con cuadros técnicos venezolanos respaldando la institucionalidad soberana, con respaldo del Club de París, con una quita lo mayor posible, con plazos largos y tasas decentes.
Lo que se anunció ayer es un proceso opaco, parcial, apresurado, sin contrapartes técnicas serias y sin respaldo multilateral. Va a producir un acuerdo lesivo para los intereses económicos de Venezuela y para la recuperación que viene. Rechazarlo es la posición nacionalista.
Lo detuvieron a principios de enero de 2025. Llevaba hallacas y bombones para cenar con su octogenaria madre.
Víctor Hugo Quero Navas tenía 51 años, era comerciante, lo llamaban "el Ruso" por los ojos claros. No era opositor activo, no era figura pública. Estaba en Plaza Venezuela (Caracas) celebrando Año Nuevo cuando funcionarios encapuchados de la policía política del gobierno venezolano se lo llevaron. Lo acusaron de terrorismo, traición a la patria y conspiración. Un hombre con hallacas en la mano, espía internacional. Eso necesitaba el régimen para justificar lo que vino después.
Víctor murió a finales de julio de 2025 bajo custodia del Estado venezolano. Lo enterraron alegando que "no suministró datos sobre vínculos filiatorios" y que ningún familiar fue a buscarlo. Mientras tanto, su madre de 83 años recorría cárceles, fiscalías y defensorías exigiendo saber si su hijo seguía vivo. La dejaron buscar. La dejaron dar ruedas de prensa llorando.
La dejaron envejecer buscando a alguien que llevaba meses en una tumba que ella no sabía que existía.
En mayo de 2026, un tribunal le negó la amnistía porque sus delitos "no calificaban". Llevaba nueve meses muerto. Al día siguiente, el gobierno confirmó su muerte. Alguien en esa sala sabía la verdad cuando firmó esa negativa. O nadie la sabía, que es igual de terrible.
Esto no es un fallo burocrático. Es el sistema funcionando exactamente como fue diseñado: detener sin justificación, desaparecer sin consecuencias, mentir sin costo. Víctor no era nadie especial para el régimen. Era desechable. Y cuando alguien es desechable para un Estado, no necesitan ni mentir bien. Solo necesitan que su madre siga buscando mientras ellos guardan silencio. Carmen Teresa Navas tiene 83 años y reconoció a su hijo en una exhumación. Eso es Venezuela hoy. Sin metáforas.
Y Víctor podría ser cualquiera de nosotros. El que sigue viviendo allá porque no ha podido salir. El que se fue y decidió regresar porque creyó que algo había cambiado. El que va de visita a ver a su mamá por Navidad. El que solo quería cenar hallacas con su familia. En Venezuela ya no existe el perfil de riesgo, porque el riesgo es simplemente estar ahí. Nadie está a salvo. Ni el que nunca se ha metido en política, ni el que tiene pasaporte europeo, ni el que lleva años fuera. Basta con pisar ese suelo en el momento equivocado, cruzarse con el funcionario equivocado, o simplemente existir donde un Estado sin freno decide que eres útil como ejemplo. Víctor no hizo nada. Y por eso su caso es el más aterrador de todos.
What if there was a bank account available, that required you to deposit monthly, what you would have paid an insurance company in premiums, for an ACA silver plan. So for a family of 5 about $2100.
The amount would then be used for Stop Loss Insurance set at $30k dollars. About $300. Another $200 would be used for local Direct Primary Care for your family
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Like an HSA, It could only be used for approved medical expenses. If you never have any medical expenses, you will get to keep the money plus checking act level interest, when you turn 65
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You would repay that amount using the monthly $1600 net deposit. Once the loan is paid off, the deposits start to accrue to you again.
This is not insurance. It’s a specially designed bank account that gives you control, support, a doctor to work with and catastrophic financial protection.
Lots of work and issues to be addressed. But I was curious what people think
Let me know !
Trabajé con temas de polarización durante un montón de años en medios/ONGs y jamás me había conseguido ningún manual ni autor que dijera que para despolarizar hay que negar la verdad, callar a las víctimas ni mucho menos renunciar a la libertad.
Por eso le llamo "estafa" a cualquier intento de manipular los términos para apropiarse simbólicamente de un falso centro para mercadear una mediación que se traduce en simple apaciguamiento. Eso no solo es cínico, cruel y mercantilista con el dolor ajeno, sino que sobre todo es lesivo para los verdaderos procesos de justicia y reparación. La polarización que se vivió en Venezuela entre los años 2002 y 2012 pasó a otra etapa alrededor de 2014 cuando el chavismo decidió detener, desaparecer, torturar, violar y asesinar a población disidente de forma sistemática y generalizada. Ahí ya no era polarización, era aplastamiento, persecución y terrorismo de Estado.
Decirle a gente que sufre o ha sufrido persecución política que su problema no es la tiranía ni los crímenes de Estado sino que está "muy polarizado", es despreciar el intelecto de la gente, su experiencia y su vida. Es soberbio.
Lamentablemente, como el discurso de la despolarización también quiere apropiarse de términos como "paz", le resulta atractivo a financistas, diplomáticos y gente que cree que ser buenos es hacer silencio y repetir el discurso del poder para no incomodarlo.
Ofrecen sometimiento para la sobrevivencia y eso solo lo puede comprar el que está muy desesperado y no ve más opciones que la entrega, o el que está demasiado cómodo y solvente con sus aliados de la dictadura mientras todo se hunde a su alrededor.
Despolarizar tiene que ver con comprender al otro, con no cerrar el campo perceptivo, con entender la pluralidad y sumar otros puntos de vista... Pero en un espacio democrático y con reglas de juego claras. No se trata de blanquear y aplaudir a los torturadores porque se quiere vivir en una carcel más cómoda. Convertir la búsqueda de despolarización en la renuncia a la libertad y la democracia es la mayor manipulación que han llevado adelante los cínicos en Venezuela.
No son un tercer sector, no son más objetivos ni pulcros que los demás, no son equidistantes ante el horror, son más bien facilitadores de que siga ocurriendo, en silencio, sin campañas ni alborotos, pero que no les salpique.
Podemos investigar juntos y leer lo que necesitamos para encontrar claves para atender lo que ocurre en Venezuela. También para encontrarnos. Hay libros de Galtung, Lederach, Kahan, Stenner, Martin-Baró, Ury, Fischer, Norris, Mason, Ripley y muchos más. Ninguno vende el humo que se quiere vender en Venezuela de que despolarizar es dejar de decir la verdad y dejar de denunciar para poder encontrar "un punto medio", o que se pueden superar las heridas sin recorrer el camino de la justicia. Eso frente al crimen no tiene sentido.
De hecho es peor, porque la polarización tiene un efecto terrible en los grupos humanos que es la deshumanización... Y eso es exactamente lo que ocurre cuando desprecian la urgencia de la gente, sus dolores y la necesidad de frenar la barbarie para facilitarle que siga aplastando gente. Los convierten en escenografía de foros, en relleno de fotos, en cuotas para los entregables de los financistas, pero no se resuelve ningún problema negando la realidad y dejando de incomodar a los perpetradores.
“Si cierro esto, no sé de qué voy a vivir. Pero si sigo así, no sé cuánto tiempo más aguante”.
Esa frase la escuchamos cada vez más en @RoraimaCapital cuando hablamos con emprendedores en Venezuela.
En un país donde demasiadas personas han empezado negocios por necesidad (despidos, pérdida de poder adquisitivo, falta de empleo formal) muchos emprendimientos nacen no de un plan, sino de una urgencia: “tengo que generar ingresos ya”. El problema es que, sin herramientas financieras mínimas, ese esfuerzo termina convirtiéndose en una trampa silenciosa.
Hace unos meses, comenzamos a acompañar a una emprendedora que representa a muchos.
Había montado un pequeño negocio de alimentos preparados desde su casa. El relato era el típico: al principio vendía solo a conocidos, luego empezó a enviar por delivery, abrió una cuenta de Instagram, las ventas crecían y, desde afuera, todo parecía una historia de éxito. Pero cuando se sentaba a revisar el mes, siempre sentía lo mismo: “Trabajo todos los días, pero no sé dónde está el dinero”.
No era un tema de ganas ni de talento. Cocinaba bien, tenía clientes fieles, se movía en redes. Su problema era otro: nunca nadie le había enseñado a leer su propio negocio.
En las primeras sesiones, vimos tres vacíos que se repiten una y otra vez en los emprendimientos por necesidad:
1) No separar dinero del negocio y dinero personal: Todo entraba a la misma cuenta, todo se pagaba con la misma tarjeta. En la práctica, era imposible saber si el negocio ganaba o perdía. Cada urgencia familiar se resolvía con “lo que entró de las ventas”.
2) No saber cuánto cuesta realmente lo que vende: Tenía una idea de los precios de los ingredientes, pero nunca había calculado costos completos: gas, electricidad, envases, transporte, tiempo de trabajo. Muchos de sus productos estrella se vendían “bien”, pero en realidad dejaban centavos o incluso pérdidas.
3) Confundir flujo de caja con ganancia: Cuando entraba un buen pedido pensaba que “le estaba yendo bien”, pero nadie le había explicado que cobrar hoy algo que debes entregar durante 30 días no es ganancia, es responsabilidad. El dinero se iba antes de terminar el compromiso.
El punto de inflexión vino cuando le propusimos algo que, sobre el papel, sonaba casi ofensivo para quien lleva meses luchando:
“Antes de pensar en crecer, vamos a aprender a mirar tus números”.
Durante varias semanas, trabajamos en tres cosas muy simples, pero profundas:
A) Separar cuentas: una para el negocio, otra para lo personal, aunque fuera con montos pequeños.
B) Hacer un costeo básico por producto: ingredientes, insumos, tiempo estimado de trabajo.
C) Armar un registro semanal de ingresos y gastos, sin sofisticación, pero con disciplina.
Lo interesante es que, cuando empezamos a poner números sobre la mesa, aparecieron "verdades" incómodas:
-Sus productos más “famosos” eran los menos rentables.
-Algunas “promociones” para atraer clientes la dejaban prácticamente en cero.
-El negocio le consumía todo el día, pero le dejaba menos que un empleo básico.
En ese momento, la conversación cambió.
Dejó de ser “¿cómo hago para vender más?” y pasó a ser “¿qué debo vender, a quién y a cuánto para que esto tenga sentido?”. No fue fácil. Tuvimos que eliminar productos, subir precios, decir que no a pedidos que parecían atractivos pero destruían su tiempo y su margen.
Meses después, el negocio no se había convertido en una multinacional ni en un caso de revista. Pero pasó algo mucho más importante: por primera vez, sabía cuánto ganaba realmente, cuánto podía sacar para su casa sin matar al negocio y qué tenía que hacer cada semana para no volver al punto de partida.
Esa es, para nosotros, la verdadera frontera del emprendimiento en la Venezuela de hoy.
No es solo tener una idea, abrir un Instagram o imprimir un logo. Es entender que, sin herramientas financieras básicas, el emprendimiento por necesidad puede convertirse en autoexplotación: mucho esfuerzo, cero colchón, ningún futuro.
En Roraima lo vemos claro: si queremos que los emprendimientos que nacen por necesidad se conviertan en negocios que den estabilidad, tenemos que ayudar a sus dueños a dar este salto:
-De confundir movimiento con progreso, a medir resultados.
-De ver los números como una amenaza, a usarlos como brújula.
-De sobrevivir semana a semana, a construir algo que tenga posibilidades de durar.
Por eso, cuando alguien nos dice “yo no soy bueno con los números”, solemos responder lo mismo: no se trata de ser contador, se trata de no ser ciego.
Porque en la Venezuela de 2026, emprender por necesidad es una realidad. Pero seguir gestionando a ciegas no puede seguir siéndolo.
Dada la difusión de mi corto texto de ayer sobre la clasificación de Venezuela como "Estado Frágil" por parte del FMI y sus posibles implicaciones, abundo un poco en el tema de la relación actual de Venezuela con ese organismo:
1. La membresía de Venezuela en el FMI está suspendida desde 2009 por desacuerdos en su Directorio sobre la legitimidad del gobierno, es decir, hoy en día no existen relaciones formales con ese ente.
2. El Sec. del Tesoro Bessent ha expresado repetidamente que su intención es hacer que Venezuela sea readmitida en el FMI. Esto, entre otras implicaciones, permitiría a Venezuela el acceso a USD 4.900 millones que le corresponden como parte de la asignación que hizo el Fondo en agosto de 2021 como estrategia de alivio post COVID-19. Esto no es un préstamo, es un activo que se encuentra congelado.
3. El chavismo llevó a Venezuela a entrar en mora y atrasarse con todos los multilaterales. Venezuela tiene atrasos y debe pagar intereses de mora al BID, Banco Mundial y CAF. No se sabe a ciencia cierta, pero se estima que la deuda total con la CAF ronda los USD 2.500 millones, con el BID ronda los USD 1.500 millones y con el BM los 1.500 millones.
4. Algunos han propuesto utilizar la plata que Venezuela tiene en el FMI, para pagarle a la CAF, BID y BM, resetear así la relación financiera y obtener préstamos frescos.
5. Pero el atraso más importante y la verdadera piedra de tranca de la relación de Venezuela con el mundo multilateral es la ausencia de un Reporte de Consulta del Artículo IV del FMI desde el año 2004. Todos los miembros del FMI están obligados por su Convenio Constitutivo a colaborar proveyendo sus cifras económicas. EL Art. IV es el reporte más importante de evaluación de las condiciones de los países, es un pilar de la estabilidad y transparencia del sistema financiero global y es una guía para instituciones e inversores que quieren entrar al país.
Durante los últimos 20 años, Venezuela destruyó uno de los mejores sistemas estadísticos de la región y lo convirtió en un foso de opacidad, manipulación y corrupción de cifras. Hoy el mundo no tiene idea de cuáles son las cifras del PIB, del presupuesto público, de la balanza de pagos, del índice de precios, o la situación de los balances bancarios. El nivel de opacidad con la que opera el gobierno de Venezuela es insondable.
Venezuela necesita rehabilitar capacidades básicas para la producción, difusión y análisis de estadísticas económicas. Cualquier acercamiento al FMI deberá comenzar por recibir una misión técnica que evalúe la posibilidad de hacer un Reporte del Artículo IV después de 22 años de atraso con esa obligación.
Para eso necesitamos un gobierno que devuelva la posibilidad de poblar con cuadros técnicos competentes a las principales instituciones públicas. Qué devuelva la integridad del BCV, del INE y del proceso presupuestario. Para eso necesitamos la redemocratización del país y un gobierno con amplio respaldo popular.
Salir en libertad y visitar a mi madre me ha producido una gran satisfacción.
Corina, una luchadora de toda la vida, hoy se encuentra en el descanso necesario.
Le canté "Solito con las estrellas" de nuestro gran Juan Vicente Torrealba y me dijo "...bella, esa canción me encanta".
La había visto muy decaída cuando me reencontré con ella, pero ayer la ví mucho mejor.
Que Dios te siga acompañando Corina. Cuenta siempre con tus hijos, tu hermana, nueras, nietos y toda la familia que siempre estará pendiente de ti como tú lo estuviste de todos en tus momentos de mayor vigor.
Has tenido una vida fructífera y yo me siento muy orgulloso de ser tu hijo y de haber recibido tus enseñanzas y las de mi padre.
¡Palante siempre Corinita!
Saludos hermanos,
Tras 10 meses en clandestinidad y casi nueve meses de injusto encarcelamiento, confirmo que estoy en libertad plena.
Reitero que todos los presos políticos, civiles y militares, deben ser liberados inmediatamente y todos los exiliados deben poder volver, para que puedan vivir en paz.
Agradezco a todos los venezolanos por pelear por mi liberación y la de todos los presos políticos. Gracias a los Estados Unidos y a la comunidad internacional por acompañar este proceso.
Lo aprobado hoy en el Palacio Legislativo no es ninguna amnistía. Es un documento chucuto que pretende chantajear a muchos venezolanos inocentes y que excluye a varios hermanos que siguen injustamente tras las rejas.
Estoy de acuerdo con la reconciliación entre venezolanos, pero con la verdad por delante. Una reconciliación basada en la mentira es como un gigante con pies de barro, se cae a las primeras de cambio.
La liberación de presos políticos no es ningún acto de clemencia. Ninguno de ellos debió estar preso. La dictadura los secuestró tratando de quebrar el espíritu del pueblo venezolano, pero no pudieron.
A pesar del terror, fallaron en su misión de volvernos un pueblo sumiso.
Los remanentes del régimen son personas de carne y hueso, no tienen oportunidad de vencer a este pueblo forjador de libertad.
Reitero que no existe reconciliación bajo coerción.
Los centros de tortura en Venezuela siguen abiertos, cientos de venezolanos siguen en el exilio, las leyes que usan para reprimir siguen vigentes y hay decenas de oficiales de nuestra Fuerza Armada Nacional que siguen presos por alzar la voz frente al saqueo de nuestra patria.
Todo eso tiene que terminar ya.
Corresponde organizarnos y trabajar sin descanso para lograr que Venezuela sea libre, de la mano de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.
Estoy totalmente seguro de que pronto alcanzaremos la victoria definitiva contra la última dictadura de nuestra historia.
¡Viva Venezuela Libre!
Voy con un hilo sobre un tema crucial: En la Venezuela post-Maduro, aspirar a una recuperación económica sostenida será solo una ilusión si no se avanza en el proceso de redemocratización. Reformar sin mandato popular es un camino que nos puede llevar a más frustraciones.
Con la entrada de las fuerzas especiales de los EE.UU. el 3 de enero, Venezuela cerró un ciclo político de más de dos décadas de profunda degradación de su tejido social, institucional y económico. Pero la salida del autócrata no equivale, por sí sola, a una recuperación económica sostenible.
Por supuesto, es natural, y hasta muy bienvenido, el optimismo inicial, pero 27 años de demolición institucional, concentración del poder y sustitución de reglas por discrecionalidad no se revierten con gestos técnicos ni con liberalizaciones parciales.
En un país desinstitucionalizado, importa tanto el qué como el quién de las políticas. El debate no es solo si las medidas económicas son “correctas” en abstracto, pues incluso buenas políticas fracasan si no están respaldadas por consensos sociales amplios y duraderos. La representatividad democrática y la credibilidad en este contexto funcionan como ancla de expectativas y reductores de incertidumbre.
El sector petrolero será un buen ejemplo. Pensar que un sector que necesita atraer una inversión de decenas de miles de millones de dólares, puede lograrlo solo con cambios en instrumentos legales resulta improbable, incluso si se piensa que los cambios futuros son para mejor.
Lo mismo aplica para la reconstrucción de los servicios públicos: electricidad, agua, transporte, telecomunicaciones. Movilizar inversión privada a la escala requerida será extremadamente difícil sin contrapartes creíbles que reflejen compromisos de largo plazo.
Otro ámbito extremo sensible es el de los mercados financieros internacionales. Venezuela necesita renegociar su deuda pública y salir del default. Pero sin representatividad democrática, cualquier acuerdo será visto como provisional e implicará menores descuentos, deserción de acreedores, primas de riesgo más altas, plazos más cortos y, en general, peores condiciones.
Finalmente, pero no menos importante, el papel de la diáspora. Los venezolanos en el exterior son uno de los mayores activos estratégicos del país por su edad, su formación y experiencias. Su regreso parcial será un influjo de capital, ideas, energía creativa e innovación, que será crucial para la reconstrucción. Pero su retorno —físico o económico— exige garantías reales de seguridad y capacidad para incidir en el rumbo nacional. Sin democratización, la relación seguirá basada en remesas y poco más.
Mi punto es que no hay reconstrucción sin ciudadanía. Un esquema dominado por los remanentes de las élites que gobernaron estos 27 años ofrecerá, en el mejor de los casos, resultados mediocres en un mundo donde la credibilidad es un factor tan importante como el capital y la tecnología. En nuestro caso el orden de los factores sí altera el producto: no es la recuperación la que abrirá la puerta a la democracia, es la democracia la que hará posible un desarrollo sostenible.
Venezuela no tiene margen para repetir errores. Devolver los derechos civiles, políticos y económicos a los venezolanos es una condición sine qua non para salir de la crisis, recuperar la senda del desarrollo económico y social de largo plazo, y aspirar a ser de nuevo una Venezuela próspera y de los venezolanos.
Juan Pablo Guanipa, preso político liberado hoy, fue electo abrumadoramente gobernador del estado más poblado de Venezuela, y el chavismo le impidió asumir.
Cosas que uno no olvida.
‼️Actualización 01 de febrero.
Quiero informar que este fin de semana los hermanos Guanipa Linares pudimos visitar finalmente a mi papá.
Puedo confirmar que Juan Pablo Guanipa se encuentra en buenas condiciones físicas y está más firme y fuerte que nunca.
Al igual que todas las familias de presos políticos en Venezuela, nosotros hemos tenido prácticamente nulo contacto con mi papá desde su detención. Antes de estas visitas, solo pude verlo por 20 minutos hace varios meses.
Fue un momento muy emotivo para todos; mi familia ha estado separada desde que papá entró en clandestinidad hace año y medio.
Estoy seguro de que pronto podremos repetir el abrazo familiar, pero esta vez en casa y con papá en libertad plena.
Exigimos que se liberen inmediatamente TODOS los presos políticos; no podemos descansar hasta que estén todos libres.
-Ramón.