El efecto Bad Bunny se ha alimentado tanto que las grandes corporaciones ya solo montan sus grandes shows en una ciudad o dos porque sabe que vais a asumir entrada, alojamiento y viajes. Un desastre cultural bajo un elitismo que la mayoría no debería asumir. La foto es carísima.
Aquest titular en portada és just de dissabte passat. Avui els professors han rebutjat l’acord. És la desconnexió amb la realitat i la voluntat d’assenyalament a la comunitat educativa amb tòpics i mantres com "ja veuràs com tot es soluciona amb pasta à la butxaca". Va més enllà.
Hoy han desahuciado a mi madre.
Hoy he visto cómo la comisión judicial entraba en la casa donde crecí.
La casa a la que mi madre se mudó cuando se casó.
La casa donde aprendí a caminar.
Donde celebramos cumpleaños.
Donde discutimos y nos reconciliamos.
La casa donde mi padre pasó sus últimos días de vida.
Hoy un cerrajero ha cambiado la cerradura de esa puerta.
La misma que abrí miles de veces sin imaginar que algún día ya no sería nuestra.
Hay algo profundamente frío en cómo el sistema convierte una vida entera en un trámite.
Siempre hablamos de los desahucios como cifras.
Miles al año. Decenas cada día.
Pero cuando te toca, deja de ser estadística.
Tiene recuerdos en los cajones.
Tiene marcas en la pared donde medías tu altura.
Mi madre es viuda. Jubilada.
No tiene un certificado oficial de “exclusión social”.
No aparece en ningún titular.
No cumple quizá todos los requisitos burocráticos para que el sistema la considere vulnerable.
Y, sin embargo, lo es.
Está en ese limbo donde no eres lo suficientemente pobre para que te protejan,
pero sí lo suficientemente frágil como para quedarte sin nada.
Si a mí no me hubiera ido bien, hoy estaría sin un techo.
Con la pensión embargada.
Con todo embargado.
Después de una vida entera trabajando.
¿Cómo puede ser que en un país que presume de bienestar la vivienda no sea protegida como un derecho fundamental real y efectivo?
No hablo de regalar casas.
Hablo de impedir que una persona mayor, viuda y jubilada pueda quedarse literalmente en la calle.
Hablo de entender que el hogar no es un activo financiero más.
Es el lugar donde una vida ocurre.
Yo he podido comprarle otro piso.
He podido amortiguar el golpe.
Pero eso no convierte el sistema en justo.
Solo convierte mi historia en una excepción afortunada.
Porque la diferencia entre estar protegido y estar en la calle no debería depender de si tu hijo ha tenido éxito.
Debería depender de si somos una sociedad que entiende que hay mínimos que no se negocian.
Hoy no solo han cambiado una cerradura.
Han confirmado que el derecho a la vivienda sigue siendo papel mojado cuando deja de cuadrar en una hoja de cálculo.
Y mientras eso siga siendo así, seguiremos llamando “normal” a algo que, si lo miramos de frente, es profundamente inhumano.
What a genius marketing play from this guy.
Funny enough, I’ve known about Tuyo for almost a year and never once felt like trying it.
It just looked like “another crypto card.”
Until I saw the “maybe we pay for your purchase” mechanic.
Immediately reminded me of how Labubu exploded through the exact same psychological pattern.
The blind box model turned consumption into a game loop:
buy → reveal → fail → retry → maybe hit → flex.
Labubu is technically just a toy.
What made it special was the mechanism wrapped around it.
Same thing here.
You use the card… maybe Tuyo covers your bill, maybe not.
If it doesn’t, you try again.
If it does? You screenshot it, flex it, tell friends about it.
The “reward” becomes socially viral.
The secret sauce isn’t the reward itself.
It’s the uncertainty.
Consumers stop buying purely for ownership.
They start buying for dopamine volatility.
And that distinction matters a lot.
Why do people get addicted to perps even while losing money?
Why do users keep farming airdrops after projects repeatedly say “no token”?
Why do people gamble into memes knowing they’ll probably lose?
Because probabilistic rewards create anticipatory behavior.
“Maybe the next swipe hits.”
That tiny psychological shift completely changes retention loops.
The bear market is already boring enough.
Most products still operate on predictable incentives:
“Spend $100 → get guaranteed 5% cashback.”
Cool….
But not emotionally engaging.
Now compare that to:
“Use the card enough and maybe we randomly pay for your hotel, meal, or shopping.”
Suddenly users think:
“maybe the next swipe hits”
“I’ve already used it this many times”
“others are getting rewarded”
“I don’t want to miss my turn”
That’s no longer just payments infrastructure.
That’s behavioral design.
Honestly very keen to see how this plays out for Tuyo.
gg to making neobanks interesting again.
🧵El teu mòbil, auriculars, smartwatch o vehicle emeten senyals Bluetooth constantment, fins i tot quan no els uses. Un projecte anomenat Bluehood posa de manifest com es poden establir rutines dels propietaris dels dispositius només escoltant aquestes senyals, sense interacció.
@joa_pen@DotCSV tiene alguna amenaza? y se puede prevenir o hacer algo?
me cuesta entender un poco el mapa, no sé mucho de IA ni de ciberseguridad
gracias :)
🔹Dos influencers pretenden cenar gratis a cambio de promoción en redes.
🔹El chef Santi Temblador, harto de este tipo de peticiones, les prepara un bocadillo de mortadela y dos vasos de agua.
#Mañaneros12D
https://t.co/lfLLyci274
He tenido reglas dolorosas desde la primera, con 13 años. Siempre me han dicho que es normal, que tenía quistes, me mandaban pastillas anticonceptivas para mitigar los efectos...Hasta que hace 4 años decidimos intentar ser padres y dejé las anticonceptivas. Y ahí empezó todo.
Esta será la portada de:
VIDA Y OBRA
El esperado disco donde aunamos todas las canciones que han salido a lo largo del año más las que están por salir. Todo vuestro el 13 de Diciembre.
Firmado: Los Albañiles de la Música. 💛🖤