estoy reconciliada con la idea de qué no siempre soy buena persona, pero sí siempre actúo fiel a lo que yo soy. Y quien yo soy, es algo que me enorgullece.
Para mi si es fácil borrar a una persona que me traicionó, es cuestión de principios y valores, yo no le debo lealtad ni respeto a nadie que jugó con lo que yo brindé.